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Francia pide un ejercicio militar de la OTAN en Groenlandia y está dispuesta a participar

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Redacción Internacional

París.- Francia ha solicitado un ejercicio militar de la OTAN en Groenlandia, al que está dispuesta a contribuir, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistiese en la víspera en sus ansias de anexionarse la isla ártica por su valor estratégico en el contexto de la defensa global.

‘Francia solicita un ejercicio de la OTAN en Groenlandia y está dispuesta a contribuir’, manifestaron este miércoles fuentes del Palacio del Elíseo.

Ocho países europeos, entre ellos Francia, Alemania y Reino Unido, enviaron pequeños contingentes militares la semana pasada a Groenlandia, un territorio autónomo dependiente de Dinamarca, para un ejercicio liderado por ese país de la Unión Europea y organizado con aliados de la OTAN, pero sin el mando de la Alianza Atlántica y sin Estados Unidos.

En recientes declaraciones Trump reiteró su interés en adquirir Groenlandia o, al menos, en establecer una presencia estratégica dominante en la isla, lo cual no es una mera provocación retórica. Se trata de la reapertura pública de una aspiración estratégica estadounidense profundamente arraigada, que se remonta al intento de compra del presidente Harry Truman en 1946.

Trump ha vuelto a colocar el tema en la agenda al vincularlo directamente con la competencia geoestratégica en el Ártico, argumentando que la influencia de potencias como Rusia y China en la región hace imperativo un control más firme por parte de Washington.

El estatus de Groenlandia

Su enfoque, sin embargo, pasa por alto o minimiza deliberadamente la compleja realidad política y legal del territorio.

El estatus de Groenlandia es el principal escollo jurídico y político para cualquier ambición de anexión. La isla es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, con un gobierno propio (Naalakkersuisut) que gestiona la mayoría de sus asuntos internos, mientras que Copenhague retiene las competencias de defensa, seguridad exterior y política monetaria.

Por cierto, la Ley de Autogobierno de 2009 reconoce el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación y establece que cualquier decisión sobre su independencia debe ser sometida a referéndum. Por tanto, una venta no sería un simple acuerdo bilateral entre EE.UU. y Dinamarca; requeriría, en última instancia, el consentimiento soberano de los groenlandeses, quienes históricamente han mostrado un fuerte apego a su identidad y una creciente ambición por una independencia plena basada en sus recursos naturales.

La estrategia realista de Washington, por consiguiente, no pasa por una compra quimérica, sino por ampliar su influencia mediante inversiones estratégicas, acuerdos de defensa y una diplomacia orientada a ganarse la voluntad de Nuuk, todo mientras monitoriza con recelo las incursiones económicas chinas en el territorio.

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