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Por Alexander Jesús Figueredo Izaguirre ()
Houston.- Un analista político conservador acaba de decir en voz alta lo que millones de personas dentro y fuera de Cuba, Venezuela e Irán llevan años soñando.
Marc Thiessen, exasesor de la Casa Blanca, afirmó que antes de dejar la presidencia Donald Trump podría visitar una Irán libre, una Habana libre y una Caracas libre, y que sería recibido como un héroe en esas capitales.
No habló de fantasías. Habló de historia comparada. Dijo que el impacto sería el mayor cambio geopolítico desde Ronald Reagan, con la caída de regímenes autoritarios sostenidos por represión, propaganda y miedo.
Sobre Irán fue claro: una teocracia convertida en culto de muerte, incompatible con armas nucleares.
Sobre Venezuela y Cuba, el mensaje es implícito pero evidente: dictaduras agotadas, sostenidas artificialmente, viviendo tiempo prestado.
Si eso ocurre —Irán libre, Caracas libre, La Habana libre— el mapa político del hemisferio occidental cambia para siempre.
Y no por discursos. Por hechos.
Mientras algunos se burlan, otros rezan… Y las dictaduras, en silencio, tiemblan.