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Redacción Internacional
Teherán.- El gobierno iraní está llevando a cabo una campaña diplomática intensa para disuadir una posible intervención militar estadounidense, combinando advertencias severas sobre las consecuencias regionales con mensajes de apertura al diálogo. Esta estrategia se produce después de que el presidente Donald Trump emitiera varias advertencias a Teherán en el contexto de las recientes protestas internas, que según grupos opositores han dejado miles de muertos.
Altos funcionarios iraníes, incluido el ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchí, han mantenido numerosos contactos telefónicos con sus homólogos de otros países. En estas conversaciones, Teherán advierte que cualquier acción militar estadounidense en suelo iraní desencadenaría el caos en toda la región y asegura que su país responderá con fuerza a cualquier amenaza externa.
Paralelamente a las amenazas, las autoridades iraníes también están transmitiendo un mensaje de disposición a negociar. En una entrevista televisiva, Araqchí afirmó que Irán «siempre ha buscado negociar» y subrayó que «la diplomacia es mejor que la guerra». Este enfoque dual refleja la cautela de un país que aún recuerda los bombardeos sufridos en sus instalaciones nucleares y militares durante un conflicto con Israel en junio, en el que Estados Unidos también participó.
El contexto interno en Irán parece haberse calmado temporalmente. Las protestas masivas que comenzaron a finales de diciembre han cesado durante los últimos cuatro días, y el país está recuperando la normalidad. Sin embargo, el acceso a internet global permanece cortado por octavo día consecutivo, un bloqueo que dificulta la verificación independiente de la situación en el terreno.
La República Islámica atribuye la violencia registrada durante las manifestaciones a «mercenarios» de Estados Unidos e Israel, manteniendo que las protestas fueron pacíficas en su origen. Mientras, la ambigüedad de las últimas advertencias de Trump, quien prometió ayuda sin especificar su naturaleza, ha generado incertidumbre y mantiene la tensión entre los dos históricos enemigos.