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Irán enfrenta las mayores protestas en tres años pese a apagón de internet y represión mortal

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Teherán.- Ciudadanos iraníes tomaron las calles este viernes en un nuevo y masivo movimiento de protesta contra la República Islámica, el de mayor magnitud en más de tres años, desafiando un apagón total de internet y una represión violenta que ha dejado decenas de muertos, según informes de organizaciones de derechos humanos.

Las manifestaciones, que continúan una ola iniciada el jueves, representan el mayor desafío interno desde las protestas por la muerte de Mahsa Amini en 2022.

En el distrito de Sadatabad, en el norte de Teherán, cientos de manifestantes marcharon golpeando cacerolas y coreando consignas como «muerte a Jamenei», en referencia al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, mientras conductores hacían sonar sus cláxones en apoyo. Videos verificados por la AFP muestran protestas similares en otros puntos de la capital, así como en ciudades como Mashhad, Tabriz e incluso en la conservadora Qom, epicentro religioso del país.

Las autoridades han impuesto un corte generalizado del servicio de internet, que según la organización Netblocks supera las 24 horas, en un intento por sofocar la organización y la difusión de información. «La República Islámica puede intentar transformar esta noche en una masacre, bajo la cobertura del apagón total de comunicaciones», denunció la premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi. El Centro de Derechos Humanos de Irán, con sede en Oslo, reportó al menos 33 muertos y cientos de heridos en 13 días de movilizaciones.

Irán se tranca y acusa a EEUU

Desde el poder, el líder supremo Jamenei advirtió que Irán «no cederá ante los saboteadores» y acusó al «arrogante» presidente estadounidense, Donald Trump, de buscar su derrocamiento. Trump, por su parte, afirmó que los líderes iraníes parecen estar «en grandes problemas» y reiteró que podría ordenar ataques, asegurando que «el pueblo está tomando el control de ciertas ciudades». Teherán responsabilizó a Washington e Israel de intentar transformar las protestas en violencia, una acusación calificada de «delirante» por el Departamento de Estado.

La represión se ha intensificado. El jefe del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni Ejei, advirtió que el castigo para los «revoltosos» será «decisivo, sin ninguna compasión legal». Mientras, grupos de derechos humanos reportan que las fuerzas de seguridad dispararon contra manifestantes en Zahedán, capital de la provincia de Sistán-Baluchistán, tras las oraciones del viernes, causando un número indeterminado de víctimas.

La crisis ocurre en un contexto de debilidad regional para Irán, tras su guerra con Israel en junio y los reveses sufridos por aliados clave. La comunidad internacional, con Francia, Reino Unido y Alemania a la cabeza, condenó en una declaración conjunta el «asesinato de manifestantes» e instó a las autoridades a actuar con moderación.

Mientras, la televisión estatal iraní emitió imágenes de contraprotestas masivas a favor del gobierno, en un intento por mostrar control ante una crisis que profundiza la fractura entre el régimen y una parte significativa de su población.

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