Enter your email address below and subscribe to our newsletter

La historia detrás de la foto (XLVII)

Comparte esta noticia

Por Yeison Derulo

La Habana.- La embajada de Cuba en Chile decidió celebrar otro aniversario del “triunfo” del régimen subiendo una foto donde aparece René González, uno de los espías más condecorados de la dictadura. Ahí está, sonriente, al centro de la foto, bien peinado, posando como si fuera un prócer de la democracia y no un tipo que pasó años infiltrado en Estados Unidos al servicio de una maquinaria represiva. La imagen, más que celebración, es una bofetada. Una de esas que no suenan, pero arden.

Nadie —absolutamente nadie— ha explicado qué hace René González en Chile. No hay agenda pública, no hay cargo diplomático conocido, no hay motivo visible. Pero en el universo castrista nunca ha hecho falta explicar nada. Ellos viajan, entran, salen, se pasean por embajadas y cócteles mientras el cubano de a pie no puede ni soñar con un pasaporte decente ni con el dinero para pagarlo. El misterio no es su presencia en Santiago de Chile; el misterio es la normalización de estas cosas.

Lo verdaderamente obsceno no es la foto en sí, sino la facilidad con la que esta gente se mueve por el mundo en medio de la peor crisis que ha vivido Cuba en décadas. Un país apagado, con hospitales sin insumos, con gente hurgando en la basura, y sus “héroes” revolucionarios volando, brindando y sonriendo para la cámara. No hay bloqueo que les impida viajar, ni sanción que les quite el privilegio. El socialismo siempre fue para los otros.

René no es un turista despistado ni un abuelo jubilado con ganas de conocer el Cono Sur. Es parte de una élite política y simbólica que el régimen exhibe cuando le conviene, como diciendo: aquí seguimos, aquí mandamos, aquí nos celebramos entre nosotros. La embajada chilena no publicó una foto inocente; publicó un mensaje. Y ese mensaje es de impunidad, de cinismo y de desprecio.

Mientras tanto, millones de cubanos no pueden salir legalmente de su miseria, atrapados en una isla donde todo escasea menos la propaganda. Ellos, los espías reciclados en diplomáticos, los represores convertidos en invitados de honor, viajan sin pudor y con sus esposas. Esa es la verdadera postal del castrismo en 2026: gentuza con pasaporte diplomático y un pueblo entero haciendo cola para sobrevivir.

Deja un comentario