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Michel Torres Corona y el delirio bélico del oficialismo cubano ante Venezuela

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Por Max Astudillo

La Habana.- Michel Torres Corona, uno de los rostros más visibles del detestable programa Con Filo, salió a desbordarse en redes tras los acontecimientos en Venezuela con un texto cargado de dramatismo, épica revolucionaria y una nostalgia mal disimulada por los tiempos en que Fidel Castro marcaba la línea.

Para Torres, lo ocurrido no solo es un hecho político grave, sino una tragedia personal, comparable —según sus propias palabras— a la muerte del dictador cubano. Desde esa emocionalidad extrema construye su relato.

En su escrito, Torres acusa directamente a Donald Trump de haber ordenado el “secuestro” de Nicolás Maduro, asegurando que se desconoce el paradero del mandatario venezolano y de su esposa, y llegando incluso a insinuar que podrían estar muertos. También habla de bombardeos estadounidenses y de víctimas civiles y militares, sin aportar datos verificables, pero con el tono alarmista que caracteriza al discurso oficialista cuando el poder aliado se tambalea.

Señala con desprecio a quienes celebran lo ocurrido en Venezuela, a los que llama “cipayos” y acusa de traicionar el legado de Bolívar y Martí. Para él, la reacción de esos sectores no merece debate, sino vergüenza. En consecuencia, convoca a una concentración en la Tribuna Antimperialista de La Habana, apelando a la indignación y a la “justa rabia”, fórmulas ya conocidas del repertorio político cubano.

El presentador no se queda en la denuncia

El punto más revelador de su mensaje llega al final, cuando Torres afirma creer en “el fusil” y se ofrece a pelear por Venezuela si fuera necesario. Asume incluso la posibilidad de la derrota, pero reivindica lo que llama el “derecho a luchar”, cerrando con el clásico “Patria o muerte”.

Más que una opinión personal, su texto funciona como una postal nítida del pensamiento de un sector del oficialismo cubano: retórica de guerra, lealtad ciega a los aliados y una disposición simbólica —y verbal— a pelear conflictos ajenos desde la comodidad de la consigna.

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