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Turismo en picada: Cuba pierde visitantes y queda lejos de sus propias metas

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Por Anette Espinosa

La Habana.- El turismo en Cuba sigue dando señales claras de agotamiento. Entre enero y noviembre, la isla recibió 1.629.787 visitantes internacionales, una cifra que representa casi un 19 % menos que en el mismo período del año anterior, según datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei).

El número -de ser real- no solo confirma el mal momento del sector, sino que desmonta, una vez más, el discurso triunfalista con el que el Gobierno intenta maquillar una realidad cada vez más evidente.

Noviembre fue especialmente crítico. Apenas 151.895 viajeros llegaron al país, convirtiéndose en uno de los peores meses desde 2021, cuando la pandemia obligó a cerrar fronteras y paralizó el tráfico aéreo mundial. Los principales mercados emisores siguieron siendo Canadá, la comunidad de cubanos residentes en el exterior y Rusia, un tridente que ya no logra sostener la industria como en otros tiempos.

La propia cúpula del poder reconoció recientemente, durante una sesión parlamentaria, que el turismo atraviesa una “situación compleja”. El plan oficial contemplaba alcanzar 2,6 millones de visitantes en el año, pero el ministro de Economía, Joaquín Alonso, admitió que la cifra real rondará los 1,9 millones, apenas un 73 % de lo previsto. En cualquier país serio, este desfase sería motivo de alarmas y responsabilidades; en Cuba, apenas genera una nota burocrática.

Las causas del desplome son múltiples y conocidas

La profunda crisis económica y energética que afecta los servicios básicos, los constantes apagones, la mala calidad de la oferta hotelera, el recorte de rutas aéreas y, como comodín político, las sanciones estadounidenses. Todo ello impacta directamente en la experiencia del visitante y termina pasando factura a un sector que durante años fue presentado como el motor salvador de la economía nacional.

El contraste con el resto del Caribe es demoledor. Mientras destinos como Punta Cana o Cancún registran cifras récord tras la pandemia, Cuba sigue muy lejos de los 4,6 millones de visitantes de 2018 y los 4,2 millones de 2019, años marcados por el deshielo con Estados Unidos. Hoy, el turismo cubano no solo está estancado: está retrocediendo, arrastrando consigo una de las pocas fuentes de divisas que aún mantenían al país respirando con respiración asistida.

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