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Por Luis Alberto Ramirez ()

Miami.- República Dominicana informó el jueves 27 de noviembre que se han detectado tres casos importados de chikungunya, todos procedentes de Cuba. La noticia, confirmada por el Ministerio de Salud Pública dominicano, vuelve a colocar bajo los reflectores el peligro regional que representan las epidemias fuera de control que actualmente arrasan a la Isla, donde se reportan miles de contagios semanales.

Las autoridades sanitarias dominicanas admitieron preocupación por la posibilidad de que enfermedades ya controladas en la región encuentren una nueva vía de reintroducción a través del desbordado escenario epidemiológico cubano.

El propio Ministerio de Salud Pública afirmó que “hay que poner a Cuba en cuarentena, que no entre ni salga nadie, cerrarla como una lata de leche condensada”, advirtiendo que, de no tomarse medidas drásticas, las enfermedades contagiosas que padecen los cubanos podrían extenderse por todo el hemisferio.

El origen del mal

Aunque la entidad oficial aclaró que no existe transmisión comunitaria en territorio dominicano, los casos fueron identificados de manera oportuna mediante el sistema nacional de vigilancia epidemiológica. Pero el origen común, apunta a una realidad incómoda para la región: el deteriorado sistema de salud cubano se ha convertido en un foco de riesgo continental.

Mientras tanto, el gobierno cubano continúa intentando minimizar la gravedad de la crisis sanitaria. Sin embargo, las propias cifras oficiales los contradicen: solo el miércoles último se reportaron 916 nuevos casos de enfermedades febriles en todas las provincias del país. En paralelo, las autoridades evitan mencionar la cantidad real de muertes asociadas al chikungunya, el dengue y otras dolencias que circulan sin control, cifras que los ciudadanos denuncian a través de redes sociales y que solo la prensa independiente recoge.

La Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, ante el riesgo de reintroducción de chikungunya en países sin transmisión activa, recomendaron extremar las medidas de prevención. Sin embargo, ambas entidades omitieron señalar explícitamente a Cuba como el origen, pese a que sus brotes descontrolados ya están tocando puertas más allá del Caribe.

Exportador de epidemias

Durante décadas, Cuba fue conocida por exportar guerras, entrenar guerrilleros e inmiscuirse en los asuntos internos de las democracias de la región. Hoy, irónicamente, exporta algo muy distinto: epidemias. Brotes de dengue, scabiosis, chikungunya y enfermedades febriles sin diagnóstico se multiplican mientras el sistema sanitario se derrumba por falta de recursos, medicamentos y personal.

Mientras tanto, La Habana continúa culpando al “bloqueo” y al imperialismo yanqui, mientras el país se hunde bajo la basura, los hospitales colapsan y las epidemias superan con creces la capacidad gubernamental para ocultarlas o gestionarlas.

Lo que sí queda claro es que Cuba ya no es solo un problema para los cubanos, sino un riesgo para toda la región, y Miami debe ir poniendo sus bardas en remojo, si no es que ya llegó la candela y las autoridades no quieren prender las alarmas. Como sea, ya los primeros casos importados reportados por República Dominicana son solo un recordatorio de lo que podría expandirse si no se adoptan medidas contundentes.

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