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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)
La Habana.- La discusión de la crisis ganadera en la Comisión Agroalimentaria reveló la incoherencia de medidas gubernamentales. Estas medidas resultan de tratar de encajar la realidad de una actividad con base 84,5% privada en un rígido marco normativo estatal. Este marco es indiferente al mercado.
Si se conoce que la base productiva es fundamentalmente privada y que el Estado no ha tenido la capacidad de hacer funcionar la Ley de Fomento y Desarrollo del Ganadero ni las “63 medidas”, surge una pregunta. ¿Qué ocurrencia es esa de “priorizar las empresas estatales”?
A estas alturas del juego parecería que parlamentarios y funcionarios descubrieron algo importante. Para producir hace falta incentivos, insumos y tecnología. También que la relación oferta y demanda establece precios distintos a los que se inventan los burócratas.
Otra perla de la comisión fue la fantasía de dolarizar la comercialización de parte de la muy escasa producción de leche y carne. También se propone dolarizar la venta de material genético. Esto se considera un mecanismo coherente para generar las divisas que necesita la actividad.
Un diputado que dijo que, de cada 100 casos de robo de ganado, “solo se aclaran uno o dos”. ¿Ha renunciado el Estado a su función básica de mantener el orden en los campos cubanos? ¿Pasará la “resistencia creativa” local a establecer una especie de sheriff, tipo Oeste Salvaje?