
La herida que no cierra: cubanos atrapados en el limbo migratorio
Por Yanetsy Pino ()
Atlanta.- Nunca antes los cubanos habíamos tocado un fondo tan negro. Nos escapamos de esa isla-cárcel para buscar refugio en este país, en la casa que prometía ser la casa de todos, pero tropezamos con otro problema. Hay medio millón de cubanos atrapados en un limbo migratorio por un trozo de papel: la I-220A, una Orden de Libertad Provisional (Order of Release on Recognizance) emitida por las autoridades en la frontera.
Se otorgaba prácticamente al azar a quienes llegaban a la frontera para que siguieran sus procesos de inmigración dentro del país; pero como no cuenta formalmente como un parole de entrada, impide solicitar directamente la residencia por la Ley de Ajuste Cubano. Y por ese paso burocrático, hoy hay opositores y expresos políticos a un paso de ser deportados. Es que, como dice una amiga de Facebook, parece que llevamos los grilletes marcados en la piel. Cruzas el mar y la maldición sigue ahí…
Ser cubano, lo quieras o no, es vivir roto: por bien que lo hagas o te sientas, siempre vives con un pedazo que te falta. Da igual cómo saliste de la isla: en balsa, en un avión pagado a plazos, saltando muros o tragando barro en la selva. Exiliados, emigrantes, caminantes… da lo mismo el título. El dolor y las ausencias son lo mismo para todos.
Pienso mucho en los que se fueron jurando que no querían saber nada de política. Los que no critican, no publican y solo buscan reventarse trabajando catorce horas para mandarle cuatro dólares a su familia. Los que fingen que el régimen no existe para poder conciliar el sueño. A veces dan ganas de criticarlos, la verdad. Pero no puedo. Están igual de rotos. Aunque callen por miedo o por puro agotamiento, cargan con el mismo luto: la casa que dejaron atrás, la gente que no volverán a abrazar y el pánico a que nunca más les dejen entrar.
No existe hoy en el mundo ningún país más pobre, más oprimido y más roto que Cuba. Y los cubanos, todos, hemos sido condenados a vagar errantes con una herida abierta que no se cierra jamás.



















