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Por Manuel Viera ()

La Habana.- Intentaré ser neutral sobre este controversial asunto que gira en torno al sistema de salud cubano.

Desde el punto de vista ideológico, las diferencias son insalvables y mientras para unos es correcto denunciar irregularidades ocurridas durante el caso del niño Damir, así como exponer carencias de todo tipo…

Para otros es correcto defenderse, hacer campañas mediáticas, hacer público el criterio de los profesionales implicados y difamar y calumniar a los denunciantes.

Eso es lo lógico que ocurra desde el dolor de un lado y el enojo, el resentimiento o la postura intransigente del otro.

Ahora yo, desde mi punto de vista neutral, ese que voy a adoptar por unos minutos, no paro de cuestionarme.

¿Por qué desgastarse en responder con política a esas denuncias? ¿Por qué desgastarse con seguir hablando de bloqueo y sacando trapos defensivos al sol y no hacer algo verdaderamente lógico y transformador?

¡Política de la buena! Por ejemplo… ¿Por qué no salir a dar una conferencia de prensa donde se reconozcan las carencias de todo tipo, el desastroso estado de la infraestructura, etc?

¿Por qué no dicen la verdad?

¿Por qué no se anuncia que para este año se ha renunciado a construir un par de hoteles o se dejarán de invertir un par de miles de millones de dólares en mantener el aparato turístico, hoy descomercializado, para con esos recursos rescatar lo que desde hace bastante tiempo no es un sistema de salud pública?

¡Es lo que yo haría si pudiese ser político! Eso es ser político. La política no es beligerar sino evitar beligerar!

Es innegable que el sistema de salud hoy carece de todo tipo de recursos, que el estado de la infraestructura es malo, que el sistema de emergencia médica y diagnósticos presenta carencias imperdonables.

Todo eso repercute directamente en el ánimo y la motivación del personal de la salud muy afectado por el éxodo migratorio reciente, Y repercute además en la tranquilidad y la calidad de vida de nuestro pueblo.

¿Es o no así?

En lo personal, viví el periodo especial de los 90 y no recuerdo que el sistema de salud reflejara la situación económica de esta manera por el contrario desde la política se siguió priorizando.

Se defendió usando como punta de lanza con aquel término acuñado por aquella época. O sea, como conquista social.

Por ahí la dejo sin irme ni muy pa’ allá, ni muy pa’ acá. Este no es más que el criterio de un cubano que por un instante ha intentado ser neutral.

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