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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)
La Habana.- La desindustrialización de Cuba es probablemente el componente de más difícil solución de la crisis estructural. Es una de las áreas que encuentra menos respuestas efectivas en el “programa de gobierno”. Sencillamente, el país perdió su “espinazo” manufacturero.
Con una industria de bienes intermedios por el suelo y con una industria de bienes de capital “evaporada”, Cuba ha perdido la capacidad real de generar los encadenamientos productivos que exige el proceso de desarrollo. Además, no importa que la propaganda oficial diga otra cosa.
El índice físico industrial en 2024 fue menor al de hace 35 años. Incluso, fue inferior a los niveles registrados en el “fondo” del período especial. La industria azucarera prácticamente desapareció como resultado del mayor dislate de política industrial en la historia de Cuba.
La erosión de la base industrial refleja la crisis derivada de la fractura del modelo de inserción de la etapa soviética. Esto condujo a la descapitalización y obsolescencia tecnológica de una buena parte de la planta industrial. Además, el proceso se agudizó después del “ordenamiento”.
El efecto negativo de la desindustrialización sobre los encadenamientos productivos se aprecia claramente en la degradación de la base nacional de insumos críticos para la actividad agropecuaria. Esto se evidencia en la volatilización de la industria de fertilizantes.
La ruptura de encadenamientos también funciona en sentido inverso. Esto se refleja en el impacto negativo de la crisis agropecuaria en la oferta de insumos nacionales para una industria de alimentos. Esta industria es aproximadamente la cuarta parte de lo que era en 1989.
Aunque el relato oficial repite lo de recuperar capacidades industriales no utilizadas, la realidad es mucho más sombría. Además, la obsolescencia material (“hierros viejos”) y la obsolescencia tecnológica (funcionamiento subestándar) exigirían inversiones multimillonarias.
La ausencia de un programa creíble de reindustrialización es uno de los más notables y alarmantes vacíos de la política económica en Cuba. Ni siquiera cuenta la industria con algo parecido a la hoja de parra de las 63 (ineficaces) medidas de la agricultura.
Link del recién publicado capítulo “Industria Manufacturera” del Anuario Estadístico de Cuba 2024 (ONEI) https://www.onei.gob.cu/…/11-industria-manufacturera…