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Por Carlos Alberto Sosa Fuentes ()

Miami.- A veces la distancia se hace insoportable. No porque hayas dejado de avanzar, sino porque hay días en que el corazón reclama lo que más ama: la presencia de los suyos. Ellos te necesitan, y tú también los necesitas. Hace falta ese abrazo, esa mirada, esa cercanía que ninguna videollamada ni mensaje puede sustituir.

Pero también hace falta estar aquí: seguir adelante, luchar y construir, para que desde esta otra orilla puedas ser apoyo para quienes quedaron allá. Porque estar lejos no significa dejar de estar; significa aprender a acompañar y sostener desde la distancia, aunque el corazón quiera hacerlo con los brazos.

Y sigues adelante, porque la vida continúa. Pero hay días en que el corazón no entiende de distancias ni razones. Solo sabe dónde quiere estar. Porque hogar no siempre es un lugar. A veces, hogar son los tuyos.

Y hay días en que todo lo que quieres es volver a ellos, abrazarlos… y sentir que, aunque estés lejos, todavía puedes ser ese hombro donde ellos también puedan apoyarse.

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