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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)
La Habana.- A la espera de posibles declaraciones por parte de algún funcionario estatal -no de un comunicador que salga como “bateador emergente”-, invito a debatir tres reflexiones iniciales sobre lo que pudiera ser una especie de GAESAGATE.
Primera: cuestionamiento desde una perspectiva de desarrollo económico y social de la pertinencia del control militar sobre actividades comerciales civiles. Segunda: la necesidad de renovar el modelo de impuestos. Y tercera: la conveniencia de establecer un fondo soberano de desarrollo.
El desarrollo de Cuba no necesita estructuras monopólicas militares controlando la economía civil con amplio margen de maniobra y opacidad. Sin embargo, soy pesimista acerca de una eventual erradicación de esa distorsión debido a demasiados intereses amparados por el poder político.
Incluso sin desmantelar entidades monopólicas que facturan hoy en divisas, el Estado -en representación de los ciudadanos- pudiera extraer parte de sus ganancias extraordinarias. Esto se puede hacer mediante impuestos y tasas que estuviesen identificadas en los ingresos presupuestarios.
Dos posibles acciones pudieran ser el establecimiento de un impuesto sobre el uso de terrenos y edificaciones a las entidades que los utilizan en actividades turísticas, comerciales y residenciales. Estas actividades generan divisas (Gaviota, Gran Caribe, CIMEX, ETECSA, etc.).
El impuesto sobre uso de terrenos y edificaciones pudiera ser del 1 a 2% de un valor catastral específicamente establecido para las actividades que facturan en divisas. Además, una tasa turística de 3% debería aparecer individualizada en los ingresos presupuestarios.
También pudieran adoptarse tasas por licencias de construcción para todos los proyectos de negocios que facturarían en divisas. Estas tasas van del orden del 2 a 5% del valor del proyecto, dependiendo de escala y uso.
Pudiera establecerse un “fondo soberano” en divisas nutrido del 100% de los tres impuestos/tasas anteriores y quizás de otras fuentes. Este fondo estaría compuesto por 3 sub-fondos: estabilización alimentaria y sanitaria (20%), futuras generaciones (60%), e infraestructura (20%).
El sub-fondo de estabilización alimentaria y sanitaria tendría una función de aportar divisas al presupuesto estatal. Contribuiría específicamente a resolver crisis estructurales alimentarias y sanitarias. Se ejecutaría directamente a través del presupuesto para uso estatal y no estatal.
El sub-fondo de futuras generaciones tendría una función de ahorro intergeneracional a largo plazo. Se invertiría en una cartera de activos internacionales que incrementaría el valor del fondo a partir de la valorización de los activos.
El sub-fondo de infraestructura tendría la función de facilitar inversión en infraestructura. Sin embargo, no cubriría directamente la inversión. Usaría mecanismos de garantía al crédito y la refinanciación para facilitar las inversiones.
El nudo que habría que desatar para desmantelar conglomerados militares es de naturaleza política. No veo razones para pensar que algo así se produzca ahora. Sin embargo, también son políticas las acciones y omisiones respecto a medidas de menor alcance.
Sería políticamente complicado explicar razonablemente de manera oficial (aunque seguramente intentarán enredar esto) qué es lo que impediría hacer una legítima extracción de beneficios monopólicos en divisas. Además, cómo reasignarlos de manera transparente al presupuesto estatal.
Igualmente sería interesante escuchar una explicación oficial acerca de por qué no se establecen en Cuba uno o más fondos soberanos. Estos fondos deberían invertir las divisas que deben ser consideradas patrimonio ciudadano con criterios estables que rebasen intereses corporativos.