Enter your email address below and subscribe to our newsletter

El maleconazo, San Antonio y la memoria del cubano

Comparte esta noticia

Por Eduardo Díaz Delgado

La Habana.- El 5 de agosto de 1994, por primera vez en décadas, la rabia se le escapó al pueblo cubano por la grieta del Malecón. No fue una marcha, fue un rugido. Gente harta, sin comida, sin luz, sin salida. Gente que gritó sin permiso, que pateó la jaula. Y cuando Fidel apareció allí, rodeado de militares disfrazados de pueblo, ya el teatro estaba montado. El mensaje era claro: «Aquí el que grita, se calla a golpes».

Pero al menos, el tirano se ensució los zapatos.

Casi tres décadas después, en 2021, a Díaz-Canel le tocó su versión. Pero en vez del Malecón, fue San Antonio de los Baños. Y en vez de enfrentarse a una multitud con el pecho inflado, fue con un séquito nervioso y hasta un pomo de agua volando por el aire. Lo suficiente para que se fuera corriendo a echarle la culpa a “los enemigos de siempre”. Porque Díaz-Canel no tiene ni el carisma del miedo ni el coraje del control. Solo tiene micrófonos y guiones, que lee mal.

La diferencia entre ambos se nota, por la baja calidad del remplazo. Aunque sean la misma mierda.

Hoy, como entonces, repite que todo es una conspiración. Que no hay hambre, que no hay colapso, que no hay país en ruinas. Niega la oscuridad mientras todo se apaga. Niega el estallido mientras se ahoga en sus propias mentiras. Habla de crisis Y de que se entera de todo, pero no tiene la cara para decir que lo vive. Si el pasara un mes en la realidad de un cubano de a pie fuera tremendo contrarrevolucionario. Pero pide resistencia, bueno… ese es otro tema.

Y aún cree que lo están viendo con respeto. La fábrica de memes esta, que cuando mejor luce es cuando otros me hacen el favor de estar en la palestra pública en polémicas. Tiene un inodoro en la boca.

Deja un comentario