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Por Sergio Barbán Cardero ()
Miami.- El MINREX de Cuba, con total cinismo, acaba de condenar el despliegue militar de EE. UU. en aguas del Caribe para frenar el narcotráfico, acusando a Washington de ser “el mayor mercado de estupefacientes en la región”.
Pero lo que no dice el régimen cubano es que sus principales aliados; Nicolás Maduro en Venezuela y el gobierno de México, están señalados precisamente como las mayores rutas del narcotráfico hacia Estados Unidos.
Venezuela: Desde hace años, altos funcionarios del régimen chavista han sido acusados por la justicia estadounidense de dirigir el llamado Cartel de los Soles.
El propio Departamento de Justicia presentó cargos contra Nicolás Maduro y varios de sus ministros por narcoterrorismo y conspiración para traficar cocaína a gran escala. La DEA estima que toneladas de droga salen de puertos y aeropuertos venezolanos cada año con protección militar.
México: Los carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, entre otros, son responsables del mayor flujo de drogas hacia EE. UU., incluidas la cocaína, heroína y fentanilo. Su poder se sostiene gracias a la complicidad y corrupción en sectores del Estado mexicano. Hoy, México es uno de los principales aliados del castrismo en la región.
Es decir: Cuba, que se presenta como “víctima”, se rodea de gobiernos acusados de ser corredores principales de la droga. Esta droga mata a miles de jóvenes en EE. UU. cada año.
En vez de mirar hacia el norte para culpar, deberían explicar por qué sus mejores amigos son dictadores y estados fallidos. Estos viven del negocio de la cocaína.
Las pruebas de las que dispone el Gobierno de Estados Unidos sobre la vinculación del régimen de Nicolás Maduro con el narcotráfico no son simples especulaciones. Además de contar con agentes infiltrados en grupos criminales, gran parte de la información proviene de desertores y antiguos aliados del propio régimen. También de cabecillas de carteles hoy presos en EE. UU., quienes han declarado bajo juramento y entregado datos clave.
Entre estos testimonios destacan las recientes declaraciones de Carlos Lehder, cofundador del Cártel de Medellín, quien confirmó sus vínculos con militares cubanos. Relató que incluso fue recibido en la oficina de Raúl Castro. Lehder aseguró además que llegó a regalar un avión al régimen cubano. Esto confirma la colaboración activa de la cúpula castrista con el narcotráfico internacional.
A estas pruebas podemos sumar la amnesia selectiva del MINREX, o mejor dicho, recordarle el caso del fusilamiento del General Arnaldo Ochoa. Fue ejecutado por su vinculación con el narcotráfico en Cuba, un ejemplo histórico de que la isla no es ajena a este tipo de delitos.
Estas revelaciones refuerzan que el régimen de Maduro no actúa en soledad. Sus principales aliados en la región son, precisamente, los dos Estados por donde circula la mayor cantidad de droga hacia Estados Unidos: Venezuela y México. La evidencia es amplia y consistente. Está respaldada por declaraciones judiciales, investigaciones internacionales y operaciones de inteligencia.