Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Casi 40 años preso por un crimen que no cometió

Comparte esta noticia

Por Edi Libedinsky ()

La historia de Robert DuBoise es un crudo y desgarrador relato sobre las fallas del sistema de justicia, la «ciencia basura» y el poder redentor de la verdad, incluso décadas después. Es el caso de un hombre que perdió 37 años de su vida en prisión por un crimen que no cometió.

La Condena Injusta

La pesadilla de Robert DuBoise comenzó en agosto de 1983 en Tampa, Florida. Tenía apenas 18 años cuando fue arrestado por la violación y el asesinato de una joven de 19 años llamada Barbara Grams. La evidencia en su contra era prácticamente inexistente y, vista con la perspectiva de hoy, totalmente no confiable.

Evidencia de «mordida»: La prueba principal de la fiscalía se basó en una supuesta marca de mordida encontrada en la mejilla de la víctima. Un dentista forense afirmó que coincidía con la dentadura de DuBoise. En ese momento, la «ciencia» de las marcas de mordida era considerada una prueba válida en los tribunales, a pesar de que hoy se ha demostrado que es altamente subjetiva y no confiable.

Testimonio de un informante: Un informante de la cárcel, que buscaba beneficios para su propia condena, testificó falsamente que DuBoise le había confesado el crimen. Este tipo de testimonio, a menudo motivado por acuerdos con la fiscalía, es conocido por ser una causa común de condenas erróneas.

A pesar de que no existía ninguna otra evidencia física o circunstancial que lo vinculara con el crimen, DuBoise fue condenado. Un jurado lo sentenció a cadena perpetua, pero el juez anuló esa recomendación y lo sentenció a muerte. Posteriormente, su condena fue conmutada a cadena perpetua.

Una Larga Lucha por la Inocencia

Desde el primer día, Robert DuBoise mantuvo su inocencia. A lo largo de las décadas, sus apelaciones fueron rechazadas y la esperanza de su libertad parecía desvanecerse. En 2006, solicitó una prueba de ADN, pero se le informó que toda la evidencia biológica del caso había sido destruida en 1990. Sin embargo, en un giro del destino, en 2018 el Innocence Project de Florida encontró que una muestra de la víctima no había sido destruida, sino archivada incorrectamente.

El análisis de ADN de esa muestra fue la clave que finalmente lo liberó.

La Exoneración y la Libertad

Las pruebas de ADN no solo descartaron a Robert DuBoise, sino que también identificaron a dos nuevos sospechosos: Amos Robinson y Abraham Scott, quienes fueron acusados por el crimen en 2022.

El 27 de agosto de 2020, tras 37 años de encierro, Robert DuBoise salió de prisión. En una emotiva escena, fue recibido por su madre y su hermana. Afuera de la cárcel, les dijo a los periodistas: «Es una abrumadora sensación de alivio… todos los días le pedí esto a Dios».

A pesar de haber perdido la mitad de su vida tras las rejas por una condena injusta, DuBoise ha expresado que no guarda rencor ni amargura. En 2024, ganó una demanda que le otorgó una compensación de 14 millones de dólares por los años que le robaron.

La historia de Robert DuBoise se ha convertido en un poderoso símbolo de la lucha por la justicia, la importancia de la tecnología forense moderna y la resiliencia del espíritu humano. Su caso expone la peligrosa naturaleza de las pruebas forenses defectuosas y la necesidad de una supervisión rigurosa en el sistema judicial.

Deja un comentario