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La prensa impresa en Las Tunas no llega por falta de combustible

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Las Tunas.- La prensa impresa en Las Tunas se ha convertido en un bien casi exótico. Las duras condiciones económicas del país y el déficit de combustible han dejado a la Empresa de Correos en el Balcón de Oriente contra la pared, como se diría en buen cubano.

En medio de esta realidad, varios lectores del periódico local se han preguntado por las ediciones impresas, tanto del semanario como de los diarios nacionales. Ya no llegan con la regularidad de antes.

El director de la Oficina de Correos Tunas 1, Rafael Batista Silva, no esconde el golpe: “Las carencias con el combustible nos golpean inmensamente, esa es una realidad”. Explica que el periódico 26 se imprime en Holguín, y que trasladarlo hasta la provincia es ahora un ejercicio de resistencia. La asignación de crudo, asegura, está muy por debajo de lo que la empresa necesita para cumplir sus rutas.

Ante este escenario, las soluciones rozan lo artesanal. La empresa ha optado por interceptar medios de transporte de otros municipios, alcanzarlos en algún punto de la carretera y así ahorrarse parte del gasto de combustible. Un método improvisado que permite mantener viva, aunque sea a medias, la distribución de la prensa.

Mientras tanto, Batista Silva advierte que hasta que no mejoren las asignaciones de carburante, será imposible garantizar los envíos a todas las localidades.

Tardan hasta 10 días en llegar

La frecuencia actual es mínima. Los trabajadores de Correos viajan a Holguín para buscar la prensa apenas dos o tres veces por semana, y esa es la misma periodicidad con la que se logra distribuir los ejemplares en la ciudad capital. En el camino, quedan zonas enteras esperando la llegada de un periódico que, en muchos casos, tarda casi una semana en aparecer.

Algunos municipios, como Puerto Padre y Colombia, reciben prensa cada dos o tres días, con cierta regularidad. Otros no tienen la misma suerte: en algunos lugares, los periódicos pueden tardar hasta diez días en llegar. El caso más extremo es Manatí, que figura como el más perjudicado en este mapa de entregas irregulares.

En resumen, la noticia tarda más en llegar en papel que en boca de la gente. Las imprentas siguen funcionando, los periodistas siguen escribiendo la porquería de siempre, pero entre Holguín y Las Tunas la ruta de la información se frena, se fragmenta y, en no pocos casos, se pierde.

El papel, como el combustible, es cada vez más escaso, y la prensa impresa se convierte en un lujo que ya no todos pueden recibir a tiempo para limpiarse en el baño.

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