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CUESTIÓN DE COLORES

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Por Laritza Camacho ()

La Habana.- Lo malo del pensamiento fronterizo, ese de blanco o negro, es que no te deja ver ni disfrutar los grises.

Descubrir que lo opuesto no siempre es el enemigo, sino lo opuesto, que hay quien dice tus palabras pero no piensa como tú, no las siente como tú y puede ser tu enemigo y venderte y traicionarte sin que te lo huelas.

Descubrir que el hijo que sale «bueno» no es precisamente perfecto y que aquel tildado de tarambana puede ser el más humano de los seres, cuando el zapato aprieta.

Darte cuenta que cuando hace falta una donación de sangre te preguntan tu grupo sanguíneo y no a cuál partido político perteneces.

Saber, por ejemplo, que el primero de mayo es el día de los trabajadores y que doblar el lomo y ganarte el sustento y amar tu oficio con orgullo, no significa que seas de izquierda o de derecha, de arriba o de abajo…

Los grises no son indefiniciones, son mezclas de vivencias en proporciones diferentes, experiencias que acuñan ideas en los humanos, pensamientos que van desde el blanco (que es la unión de todos los colores) hasta el negro (que es la ausencia de color).

Mi respeto a los hombres libres, capaces de crear, capaces de pensar, capaces de aprender, de respetar.

Mi respeto para los trabajadores del mundo

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