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LA HISTORIA DETRÁS DE LA PINTURA: «LA MASACRE DE LOS INOCENTES», DE LÉON COGNIET (1824)

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Por Ed Libedinsky ()
Buenos Aires.- La masacre de los inocentes (1824) de Léon Cogniet es una representación inquietante de una tragedia bíblica narrada en el Evangelio de Mateo.
La historia describe la brutal orden del rey Herodes de matar a todos los bebés varones en Belén, con el objetivo de eliminar al «Rey de los judíos» profetizado, que más tarde sería revelado como Jesucristo.
Sin embargo, la pintura de Cogniet se aparta de las típicas escenas bíblicas de caos y derramamiento de sangre a gran escala. En cambio, se centra en un único momento de terror íntimo: una madre, envuelta en miedo, se agazapa en un rincón oscuro abrazando a su bebé, ahogando sus llantos para escapar de la detección por parte de los soldados de Herodes.
La composición enfatiza brillantemente su desesperación y vulnerabilidad. Otras figuras en el fondo huyen llevando a sus hijos, reflejando el alcance más amplio de la masacre sin mostrar abiertamente la violencia.
La atención del espectador se dirige a los ojos grandes y aterrorizados de la madre, que parecen mirarnos directamente, casi como si nos hicieran cómplices del horror que se desarrolla. Esta intensidad emocional otorga a la pintura su profundo impacto, enfatizando la tragedia personal dentro de un evento histórico más amplio.
Detalles ocultos:
La elección de Cogniet de dejar la violencia en el fondo contrasta con las representaciones más viscerales de la masacre por otros artistas. En su lugar, utiliza indicios sutiles—los pies descalzos de la mujer, la pared de piedra en ruinas—para resaltar su fragilidad e impotencia. Las figuras apresuradas en el fondo también crean una sensación de urgencia, contrastando con la quietud de la madre, atrapada y sin opciones.
¿Por qué es importante:
Esta pintura es un poderoso ejemplo de cómo el arte puede evocar profundas respuestas emocionales a través de la simplicidad y el enfoque. Al reducir el alcance a un solo momento y personaje, Cogniet transforma este episodio bíblico en una escena universalmente relatable del amor desesperado y el miedo de una madre por su hijo.
El uso contenido del horror hace que el espectador se concentre en el costo humano de la violencia y la tiranía, convirtiendo esta pintura en una reflexión atemporal sobre el sufrimiento de los inocentes.

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