
Finlandia y Noruega llaman directamente a Putin en un giro hacia el diálogo
Redacción Internacional
Helsinki.- El presidente finlandés Alexander Stubb y el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre llamaron este martes directamente al presidente ruso, Vladimir Putin, rompiendo el aislamiento que la mayoría de los líderes de Europa occidental habían mantenido con el Kremlin desde febrero de 2022.
Según los comunicados oficiales de la Presidencia de Finlandia y de la Oficina del Primer Ministro de Noruega, la llamada fue una iniciativa de Helsinki y Oslo, se hizo “en consulta con Ucrania” y estuvo vinculada a las próximas reuniones en Abu Dabi, donde negociadores de Ucrania, Rusia y Estados Unidos deben verse a principios de noviembre.
“La conversación fue franca y sustantiva. Somos países vecinos de Rusia. Terminar la guerra requiere discusiones directas”, declaró Stubb tras la llamada. Støre afirmó que ambos insistieron en la “desescalada” y reiteraron que mantendrán su apoyo a Kiev. Los dos gobiernos precisaron que hablaron en nombre de sus propios países y no de Europa en su conjunto.
El primer paso de acercamiento
El Kremlin confirmó la conversación a través de su portavoz, Dmitri Peskov y subrayó que se produjo “a petición de la parte finlandesa y noruega”. La nota rusa añade que los tres líderes acordaron “seguir manteniendo contactos directos por teléfono”.
Las versiones difieren en el énfasis. Helsinki y Oslo hablan de la “guerra de agresión de Rusia” y de transmitir mensajes sobre negociaciones futuras. Moscú destaca que fueron los nórdicos quienes pidieron la llamada, un detalle que encaja con su narrativa de una Europa que finalmente acude a negociar. Ninguna de las partes ha revelado qué mensajes concretos se transmitieron ni si hubo compromisos. No hay confirmación oficial de una reacción pública de Kiev ni de Washington.
La llamada no surge en el vacío. Llega días después de que el Kremlin, tras recibir al enviado estadounidense Steve Witkoff, se declarara dispuesto a retomar en noviembre las conversaciones mediadas por Estados Unidos, por primera vez desde febrero.
Finlandia, que abandonó su neutralidad para entrar en la OTAN, y Noruega, que comparte frontera ártica con Rusia, son los países europeos con más que perder si la guerra se prolonga o se cierra en falso. El riesgo es evidente: Moscú puede usar este canal para dividir a Europa y presentar el diálogo como prueba de que el aislamiento fracasó. La ventaja también lo es: Europa deja de mirar desde la grada mientras Washington y Moscú negocian el futuro del continente. La prueba real será Abu Dabi, no el teléfono. (CCPress)



















