Gerardo Hernández y la CTC celebran los 96 años de Machado Ventura mientras Cuba se hunde en la crisis

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Por Anette Espinosa

La Habana.- Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), y Osnay Miguel Colina Rodríguez, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), se sumaron a las felicitaciones por el cumpleaños 96 de José Ramón Machado Ventura.

La noticia, difundida por la Agencia Cubana de Noticias, volvió a poner en marcha la fábrica de elogios del oficialismo, esa que nunca se queda sin palabras cuando se trata de homenajear a los hombres que llevan décadas ocupando los principales puestos del poder. En la Cuba de los discursos, los dirigentes históricos siguen siendo ejemplos de virtud; en la Cuba de la calle, los ciudadanos continúan buscando comida, soportando apagones y haciendo malabares para sobrevivir.

Hernández Nordelo agradeció a Machado Ventura su supuesta guía y su ejemplo, en nombre de los CDR, una organización que nació con el argumento de defender la revolución y que ha estado vinculada durante décadas a la vigilancia política de los barrios.

Colina, por su parte, resaltó la trayectoria del homenajeado y su influencia sobre nuevas generaciones. Todo quedó adornado con las palabras de siempre: soberanía, disciplina, compromiso y continuidad histórica.

La ironía es difícil de ignorar: la organización que dice representar a los trabajadores dedica sus felicitaciones a un veterano dirigente, mientras millones de cubanos padecen salarios insuficientes, dificultades para conseguir alimentos y servicios públicos deteriorados. Para producir consignas nunca falta entusiasmo; para ofrecer soluciones, la realidad cuenta otra historia.

Machado Ventura nació el 26 de octubre de 1930 en San Antonio de las Vueltas, Villa Clara, y participó en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista. Tras el triunfo revolucionario de 1959, ocupó responsabilidades de primer nivel, entre ellas el Ministerio de Salud Pública, la dirección partidista en La Habana y cargos en la cúpula del Partido Comunista de Cuba.

También fue primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros y segundo secretario del PCC. Su extensa trayectoria forma parte de la historia del poder establecido en la isla, un sistema político que mantiene el monopolio institucional del Partido Comunista y restringe la competencia política independiente.

Los homenajes oficiales suelen destacar las credenciales revolucionarias de estos dirigentes; ofrecen menos espacio para examinar las responsabilidades de la cúpula en la situación que atraviesa el país.

A sus 96 años, Machado Ventura recibe felicitaciones de dos representantes de organizaciones que siguen defendiendo la continuidad del sistema. Gerardo Hernández conserva la dirección de los CDR y Colina encabeza una central sindical cuya función declarada es representar a los trabajadores.

La ceremonia digital demuestra que la maquinaria propagandística continúa funcionando, incluso cuando la vida cotidiana de los cubanos está marcada por la escasez y la incertidumbre. La dictadura puede llenar las redes sociales de homenajes, fotografías y frases solemnes, aunque eso no enciende una termoeléctrica, no llena una nevera ni aumenta el poder adquisitivo de un salario.

Cumplir 96 años merece reconocimiento personal; convertir cada cumpleaños de un dirigente en una exaltación política es otra cosa. Cuba necesita instituciones que respondan ante sus ciudadanos, no una sucesión interminable de aplausos para quienes llevan décadas formando parte del poder.

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