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HOY EN LA HISTORIA: 145 AÑOS DE GUSTAV RADBRUCH

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Por José Walter Mondelo

La Habana.- Se cumplen hoy 145 años del nacimiento de Gustav Radbruch, jurista, filósofo y profesor alemán, una de las cimas del pensamiento jurídico del siglo XX. Profesor de Filosofía del Derecho y de Derecho Penal en las Universidades de Kiel y Heidelberg, Ministro de Justicia en la República de Weimar (1921–1923) y uno de los principales autores de la célebre Constitución de Weimar (1919), en 1933 fue despojado de su cátedra de Filosofía del Derecho por el régimen nazi y se le prohibió el ejercicio de cualquier función pública, tanto política como docente. Tras el fin del III Reich, en 1945 recuperó su cátedra y ostentó el cargo de Decano en Heidelberg hasta su fallecimiento en 1949.
Tras la guerra, y frente a la visión exclusivamente positivista entonces prevaleciente, defendió su concepción del Derecho como un fenómeno cultural, una realidad cultural referida a valores, cuyo fundamento es la búsqueda de la justicia. En su célebre ensayo,
«Arbitrariedad Legal y Derecho Supralegal» (1946), introdujo su gran aportación al pensamiento jurídico, la fórmula que lleva su nombre, según la cual el Derecho extremadamente injusto no puede considerarse tal.
Las horribles experiencias de la Segunda Guerra Mundial llevaron a Radbruch a postular que si una ley manifiesta un grado de injusticia extrema o flagrante (como las leyes nazis), entonces no puede considerarse verdadero derecho, pues éste debe propiciar más la verdadera justicia que ninguna otra característica. Lo contrario sería mero orden de fuerza o tiranía. Es decir, que cuando una ley escrita sea incompatible con
con los principios de justicia sustancial, a un nivel intolerable,
o cuando se encuentre explícitamente en abierta contradicción con el principio de igualdad que constituye el fundamento de toda justicia, el juez debe de abstenerse de aplicar esa ley, por razones de justicia sustancial.
Comparto algunos fragmentos de su libro «Arbitrariedad legal y derecho supralegal» (1946):

«La ciencia del derecho debe de nuevo recordar la milenaria sabiduría común de la antigüedad, a la Edad Media cristiana y a la época de la Ilustración, esto es, que hay un derecho más alto que la ley, un derecho natural, un derecho divino, un derecho racional, en una palabra, un derecho supralegal, ante el cual lo injusto permanece injusto, aunque sea promulgado en forma de ley, ante el cual también una sentencia pronunciada con fundamento en semejante ley, no es administración de justicia, sino más bien injusticia».

«La independencia del juez no es otra cosa que manifestación de la autonomía del derecho frente a cualquier interés estatal. La más eficiente base del Estado de derecho es la ética profesional del estamento jurídico«.

«Yo me declaro en favor de la idea fundamental de la histórica sentencia de Nuremberg… la violación de las obligaciones de derecho internacional deben en el futuro ser penadas en la persona del culpable, conforme a un nuevo derecho penal internacional establecido por la jurisprudencia«.

«Mediante dos principios supo el nacionalsocialismo encadenar a sus adeptos, los soldados de una parte y los juristas de la otra: ‘una orden es una orden’ y ‘la ley es la ley’. El principio ‘una orden es una orden’ jamás fue ilimitadamente válido. El deber de obediencia cesa para el inferior en caso de un mandato con fines crimina. El principio ‘la ley es la ley’ no conoce por el contrario, ninguna limitación. Fue la expresión del pensamiento jurídico positivista, que dominó casi sin discusión entre los juristas alemanes a lo largo de muchas décadas».

«Ningún juez puede invocar la ley y dictar sentencia sirviéndose de una norma no solo no jurídica sino criminal. Nosotros apelamos a los derechos humanos, que están por encima de todas las disposiciones escritas; al derecho inmemorial irrevocable, al que las órdenes de tiranos niegan validez… Partiendo de esas consideraciones, pienso yo, que deben ser acusados los jueces que han pronunciado sentencias incompatibles con los mandamientos humanitarios y que han dictado condenas a muerte por insignificancias»

«De ninguna manera es derecho todo lo que es ‘útil al pueblo’, sino que en último término solo es útil al pueblo lo que es derecho, lo que crea seguridad jurídica y tiende a la justicia«.
«Democracia es con certeza un bien loable; pero Estado de derecho es como el pan diario, como el agua de beber y el aire para respirar; y lo mejor de la democracia es precisamente esto, que ella es solo apropiada para garantizar el Estado de derecho«.

«‘La ley vale porque es ley cuando tiene el poder de imponerse’… Esta concepción de la ley su validez (la denominamos doctrina positivista), dejó a los juristas y al pueblo inermes frente a las leyes más arbitrarias, crueles y criminales.»

«Cuando los derechos humanos son arbitrariamente conculcados, carecen tales leyes de validez, el pueblo no está obligado a obedecerlas y los juristas deben tener el coraje de negarles el carácter de derecho (…)»

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