DE PIRATAS, MAFIAS Y UN POCO DE FREUD

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Por Jenny Pantoja Torres
La Habana.- La gente en este país: Cuba, siempre nos hemos movido en los intersticios de la legalidad. A veces, ni así; sino totalmente sumergidos en lo ilícito. Es una cuestión “heredada” desde la colonia, cuando una Real Orden era burlada o llegaba a la isla tan tardíamente que había perdido su cometido. Nacimos a la modernidad como país, violentando las leyes, sobre todo, aquellas que tuviesen que ver con el ordenamiento de la vida cotidiana, con la cuestión del apertrecha miento logístico, porque tanto ceñía apretadamente España sus grilletes sobre nuestras tierras y su gente que no quedó espacio más que para evadirlos. Nació el libérrimo comercio de rescate realizado en cualquier punto de las costas cercanos a los pueblos que no podían sumarse por lejanía a la fastuosidad del comercio de La Habana con sus tinglados cercanos al puerto. Fue este, el comercio de rescate, padre ilustre del rebusque y de los intercambios “por la izquierda”, manera muy poco ortodoxa de compra-venta que permite suplir, desde ‘andilanga’, toda la escasez con que hemos vividos condenados en esta tierra.
La República permitió cierto orden y mejoras en ese sentido porque había todo tipo de comercios y vendutas, lo mismo para las excelsas clases altas como para las prostitutas y obreros portuarios que digerían ‘una completa’ en las fondas de Cuatro Caminos. Durante años se consolidaban las grandes ventas en comercios elegantes, contrapuestas a las pequeñísimas compras en la carnicería del barrio de 5 centavos de falda (si bien, todos no tenían los 5 centavos, exactamente igual que ahora que no todos tienen los 500 pesos; ¡ah! y ahora no hay falda).
La Revolución prometió desde la alocución de la absolución histórica que ese estado de cosas tocaba a su fin. Nada más lejos de la realidad. Lo que sucedió ante las carencias y la ofensiva revolucionaria del ’68 con su consecuente centralización comercial por parte del estado, fue la edificación del rebusque como única manera de supervivencia a las necesidades de la cotidianidad en Cuba. De modo que, ni llegando a ser un profesional se podía nadie tener los medios de sobrevivir en medio de una continua escasez, sin ‘caer’ inevitablemente en el pecado de la ilegalidad. El supuesto flagelo transversaliza toda la sociedad. Es algo así como los padecimientos alérgicos, que todos tenemos en más o menor grado. Incluso aquellos que poseen medios legales o permisos que justifiquen determinadas actividades, siempre encontrarán el escollo de algo que no pueden conseguir o un paso vital en el servicio que ofertan que deben hacer a hurtadillas, escondidos de inspectores. Y así, todos vamos embarrados un poco, los de arriba, los de abajo, todos. El que vende, el que compra, todos tenemos que hacer algo ilegal en un país donde casi todo es ilegal y donde hay pocas posibilidades de conseguir artículos de primera necesidad. Una manera muy práctica de tener desde el omnipotente estado, atada en un cepo toda la población pues ante un comportamiento fallido, todos somos víctimas potenciales de extorsión.
Entre los cimientos de la identidad del cubano, por ende, están las formas del accionar piratesco; por supuesto, sin patentes de corso para el pueblo llano. Estas solo se habilitan a través de la espesa red de relaciones dadas de puestos ministeriales y lazos con las familias de alto poder. El pueblo llano debe conformarse con el comercio zurdo barrial, no otra cosa. Tampoco hay Código Pirata por lo que: todo vale. La norma general aceptada en esta dinámica contra corriente es no ser chiva. Todo vale para la compra-venta y es aceptada cualquier estrategia como válida, menos ser chivato, soplón. Es ese unos de los peores epítetos que pueden colocarte en Cuba, hasta el punto de que debería mudarse la persona a la que llegue a colocarse este San Benito.
Si la extorsión la realiza un vecino, sabremos cómo defendernos. Pero, ¿qué pasa si la extorción la ejecutan fuerzas represivas, con vestiduras paramilitares y representando al Estado? Ahí la defensa es más difícil. Y por supuesto que las autoridades cuando quieren extorsionar o inclinar la balanza para que hagas o cedas a sus presiones tiran mano del conocimiento que posean de tu récord de ilegalidades.
Llegados a este punto, les cuento que el Mayor Andrey, jefe policía del Consejo Popular donde vivo: Jesús del Monte, en la barriada de Lawton, 10 de octubre, siguiendo instrucciones del Mayor de la contrainteligencia: Ariel Arnau Grillet (alias Luis), citó a través del Jefe de sector Céspedes Reyes a mi esposo al local que tienen en el barrio como su centro de operaciones. Se cumplía la amenaza hecha por Ariel Arnau el miércoles 19 cuando le dijo a mi cónyuge que lo dejaría sin trabajo.
Puede ser una imagen de una persona, scooter y motocicletaMi esposo, que ha estado bastante mal de salud, ha dedicado este tiempo para reponerse y en realidad aún no trabaja, sino que está dedicado a armar su pequeño taller con vistas a sacar la licencia correspondiente de cerrajero. Ahora es que ha sido valorado por el doctor que lo atiende como que empieza a recuperarse y en vistas de las amenazas adelantó la petición del permiso para trabajar por cuenta propia.
Las amenazas de este pirata sin código: Ariel Arnau, van más allá y se ha personado junto a su eco: alias Ariel (pocos creativos para nombrar), en mi trabajo para presionar que me echen. No sé qué pasará más adelante, lo que sí sé es que los tiempos han cambiado porque si bien hace unos años atrás ya hubiera sido expulsada, ahora resulta que, aunque me han tildado delante de mis compañeros como lo peor, mi trabajo y mi desempeño han hablado por mí. De modo que continuo en mi puesto a pesar de las acciones de los dos agentes.
La medida cautelar impuesta a Alina B López y a mí: reclusión domiciliaria, no impide salir a trabajar, ni a solventar cuestiones de salud (mía y de los familiares más cercanos), ni a adquirir los alimentos necesarios. Por lo tanto, no voy a tolerar que se viole lo que está estipulado, máxime cuando estoy bajo un proceso de instrucción de cargos que no ha llegado a su fin.
Puede ser una imagen de una persona y textoLas amenazas del Mayor Ariel Arnau Grillet, cual mafioso de poca monta, fueron varias e incluyen a mi familia, sobre todo a mis hijos. Ambos fueron citados, aunque uno solo – el menor- es el que materializó la entrevista. No veo por qué deben citar a mis hijos a declarar nada cuando ellos están totalmente al margen de mi actividad cívica. Tengo que decirle que dejan mucho que desear y trabajan muy mal. ¡Trabajen! ¡Pero de verdad! ¿Quiénes son ustedes para pedirle el número de teléfono del hermano a uno de mis hijos? ¿Quiénes son ustedes para citar a mi hijo menor y llamarlo con el 99 a su teléfono móvil? ¡!Serán descarados!! Si no tienen saldo, pídanle más presupuesto al MININT!!! Y si no lo tiene, ¡!pídanselo a GAESA!!! Que bastante tiene aplastado a Liborio para que ahora, además, tengamos que pagar sus llamadas para citar a escuchar sandeces. No voy a consentir que presionen a mis hijos, ni van a ponerlos en mi contra. Yo soy la madre, el padre, los abuelos, los tíos y tías de esos muchachos. Hagan un equipo multidisciplinario y averigüen. Busquen un psicólogo que levante mi perfil. Se los digo, trabajan muy mal.
Pero yo trabajo bien. No entiendo por qué un familiar de Ariel Arnau: Héctor Arnau Ponce, presta su teléfono para que me fueran realizadas amenazas el día 17 en la noche estando en Matanzas. No importa si es del cuerpo militar, ni si tienen vínculos cercanos. Eso no lo entiendo. No entiendo que llame a entrevistar a mi hijo mayor un supuesto oficial que no tiene residencia legal en La Habana y que luego repita la llamada desde un negocio particular. ¡Qué poca seriedad! Por cierto, ya vi que pertenecen al mismo centro de trabajo que el Mayor Saulo. Por favor, pídanle referencias o ¿no trabajan en equipo? Ah, ya: ¡Ariel y el eco quieren todos los méritos! ¡Buafff!
Tampoco entiendo que un cuerpo que se ocupa de la seguridad del país, como es el MININT tenga entre sus filas y le otorgue poder a una persona con tantos serios problemas personalidad, un matón de poca monta que probablemente en otro país no pasaría de ser un matarife menor de un capo ligado al narco o un asesino múltiple. Acciona solo contra mujeres porque es un ser cobarde. Así me lo demostró cuando detenida en el garaje para echar aire a la goma de la bici el jueves pasado, él me hizo una foto, pero al apuntarme con el móvil, en un segundo plano había un hombre medianamente alto y fornido que salía en la imagen pues estaba en el mismo ángulo. El hombre lo increpó furioso: “Oye, ¿tú me estas tirando fotos a mí? ¿Quién te dijo que tú podías tirarme fotos?” Y escucharlo de pronto hablar en un tono mesurado, al son de una guitarra y totalmente diferente del tono con que me venía profiriendo amenazas a mí por el camino. Me dieron ganas de reírme y decirle: “¡Entérate, estás en Luyanó!”.
Es esa la sucia manera que ha encontrado este ser: Ariel Arnau Grillet de suplir el sufrimiento por bulling que recibiera en su adolescencia, el sentirse aislado, frustrado y sin sentido de pertenencia. Es el método que encontró en su vida para hacerse valer frente a mujeres. Ni yo, ni ninguna de las madres y familiares de los presos políticos tenemos la culpa ni somos causantes de tu desgracia amorosa. Si tuviste que vender tu alma cual Fausto, para andar en moto y creer que, porque te han concedido el poder que tú crees tener o que, porque tengas permiso para intimidar y con ello sacarte los demonios sádicos acumulados debido a tu pésimo ejercicio sexual, todos van aterrorizarse, debes saber que eso no funciona con todos. Pero la escasez de testosterona no te deja pensar. Debes ir a un endocrino y a un psiquiatra que te vea ese problema y aceptar la naturaleza real de la relación entre tu figura materna y tú. Los cubanos que disentimos no tenemos culpa de tus carencias personales, sobre todo afectivas.
A la dirección de captación del MININT les digo que trabajan muy mal. Personas así no deben estar en sus filas. Claro, no soy inocente. Se lo que hacen y saben que, si le dan poder a un individuo así, será un perro fiel a su amo. Pero no se preocupen que para todo perro yo tengo su mata-jíbaro.* Es por eso que he puesto una denuncia en contra del Mayor Ariel Arnau Grillet y el otro Ariel, el eco sin nombre (también con serios problemas de capacidad e inteligencia). No sé qué pasará exactamente con esto, pero deben saber que ustedes no son impunes. Hagan su trabajo y entiendan que no tengo miedo. Ni Alina, ni yo, ni mucha gente, les teme ya. Termino con frase de mi hermano Wilbon: “Ya lo sabemos todo”, solo agrego: el futuro no es de ustedes.
PD. Lo q digo tiene fuentes, x supuesto, de dos mujeres q lo rechazaron.
* Mata-jíbaro. Bola de plátano con carne de cerdo en su interior. Los cimarrones las echaban tras de si cuando huían, previamente envenenadas, para matar los perros de los rancheadores.

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