¿PA’ QUÉ BOTARON A GIL?

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Por Javier Bobadilla ()
La Habana.- Por si no se los he dicho en persona, he estado a punto de organizar una marcha para protestar contra la injusta destitución de Gil como Ministro de Economía y Planificación.
Yo escribía un día de Inglaterra, y al otro de Gil. Un día de DC, y al otro de Gil. Otro día del turismo en Eslovenia, y al otro de Gil. Y así, sucesivamente. Acabo de perder mi musa y el 50 por ciento del contenido.
Ahora, a este ministro nuevo hay que estudiarlo, verle la cara otra vez durante 10 o 12 Mesas Redondas -si es que dura tanto, cosa que dudo-, darse uno cuenta de que lo eligieron precisamente porque no tiene características reconocibles, y entonces tener que cambiar de ministro favorito. Y a Marrero no le voy a decir más nada, porque con la reflexión del otro día me cogió la corriente.
Gil no. Yo lo miraba, y me inspiraba. Y los que me leían, leían viendo la cara de Gil, y se creían CUALQUIER cosa que yo pusiera ahí, y conectaban, porque sabían nada más de verlo que odiaba su destino, y nos odiaba a nosotros, y no le caía bien a nadie, ni en el Consejo de Ministros. Era un tipo tocaísimo para hacer oposición.
Lo mejor de todo, es que en el sitio web del Ministerio de Economía y Planificación todavía está su foto. El sitio web del ministerio anda al berro.
Formaron un remandingo de gente cayéndose pa’l láo derecho. Un inclináo fuera e’ vista ahí; y a mí me comiste, y me digeriste, y cuando me soltaste me soltaste así, pero sin hacerle el amarre a la pieza, porque siguen sin saber cómo.
¿Y para qué?
El dólar siguió por ahí pa’rriba pa’ los 300. En lugar de subir peso a peso, ahora está subiendo de dos en dos. El pollo, ahora resulta que se lo estaban robando. La gasolina en dólares se quedó en eso, dizque por un virus. Las remesas se perdieron y Wester Union tuvo que devolver dinero. Después del pasaje que les metieron, los médicos no quieren operar -y yo los entiendo, porque no hay con qué operar, pero tampoco dejan resolver-, así que Lara Crofs reúne 20 mil dólares en menos de un mes para mandar a otro país a la niña del trasplante de hígado que nadie quiere hacer en Cuba. Los jubilados cobran cuatro dólares mensuales y el cartón de huevos cuesta 10.
¿Y entonces botan a Gil?
Por gusto, viejo. Ya esto no es Comunismo, ni Estalinismo, ni Socialismo del Siglo XX, ni Capitalismo de Estado, ni Dictadura ni nada. Esto es un cuatro esquinas -un gato viejo o barsebol-, en un potrero sin chapear. Botaron a Gil porque en el fondo nunca quiso, y porque le caía mal a todo el mundo. Desde que lo sacaron de su empresa fantasma en Europa, se dió cuenta del error cometido al aceptar. Quizá su asco y su desprecio eran una forma de expresar la frustración de saberse, desde el principio, una víctima más. Sabía que sería enfrentado con una tarea imposible, y pagaría las culpas de las decisiones de otros.
¿Entonces, qué van a hacer diferente los nuevos ministros?
Nada, por supuesto. Porque nada hay para hacer, excepto esperar y oír a la orquesta.
Entonces, realmente me da lo mismo el ministro que esté. Es más, queremos a Gil.
¡Queremos a Gil!
¡Queremos a Gil!
¡Queremos a Gil!
En mis sueños, siempre tuve varias caras frente a mí mientras nos hundíamos todos por igual. En silencio nos ahogábamos mirándonos a los ojos. En mis sueños, yo sonrío mientras me traga el mar, pero la mayoría de Ellos tiene la mirada vidriosa incluso antes de la asfixia, como ahora.
El único con la mirada viva -humana- es Gil, y aunque sea de repugnancia e inconformidad con su destino, eso me reconforta.