¡AMNISTÍA SÍ, Y YA!

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Por Tania Tasé ()

Berlín.- ¿Los que se oponen a la petición de aprobación de una Ley de Amnistía en Cuba, al menos se han leído la carta entregada a la Asamblea Nacional del Poder Popular (.Parlamento)? Eso no es una súplica, ni invitar al régimen cubano a diálogo, es una exigencia a cumplir las leyes, es un ejercicio cívico de la ciudadanía. Los firmantes no estamos suplicando ni dialogando, estamos EXIGIENDO.

Ya hubo una vez una iniciativa similar después del 11J, se discutió mucho sobre amnistía, indulto, liberación sin condiciones de los presos políticos, etc. Y yo me avergüenzo profundamente de haber estado en contra de la amnistía en ese momento.

¿Por qué antes estaba en contra y ahora a favor? Sencillo, han pasado más de dos años y medio del 11J y en ese tiempo no sólo me he limitado a exigir libertad para ellos. También he estado en estrecho contacto con los familiares de algunos de ellos. Sé cómo viven, sé lo que sufren, sé la represión a las que han sido sometidos los que exigen libertad para sus hijos. En ese tiempo me ha invadido el dolor toda la sangre.

En ese tiempo también las organizaciones internacionales, amén de algunos pronunciamientos tímidos, nos han dejado en absoluta soledad con este dolor e injusticia.

Sobre todas las cosas, los presos políticos ya no cuentan con más tiempo: son torturados, muchos están enfermos, ya al menos uno ha muerto por falta de asistencia médica.

En ese tiempo mientra discutimos, hay niños que están enfermos porque les faltan sus madres, sus padres o sus hermanos.

En ese tiempo que hemos estado discutiendo han desterrado a lo mejor de nuestro país. Y siguen reprimiendo y expulsando a los activistas y opositores.

En ese tiempo he visto las heridas que se hace un adolescente en todo su cuerpo porque esa es su manera de gritar que no puede con tanta injusticia. Tengo fotos, muchas fotos de muchas heridas. He hablado con ese niño más de una vez y lo único que quiere es tener a su hermano en casa. Entonces y sólo entonces, dejará de hacerse daño a sí mismo.

Ya sé que la solución perfecta es que el pueblo se tire a la calle y defienda a sus hermanos presos. Pero, perdón: ¿qué pueblo? ¿El mismo que sólo puede luchar para comer cada día, el mismo que se muere de miedo porque ya ha visto las sentencias ejemplarizantes que el régimen ha impartido a cualquiera que se le oponga? ¿O estamos hablando del pueblo que ha emigrado en masa? ¿O del pueblo que reparte tonfazos y palos a la otra parte del pueblo?

Curiosamente, o no tanto, la mayoría de los que niega su firma en el documento, ni vive en Cuba, ni tiene familiar preso por causas políticas.

Yo no quiero convencer a nadie de nada, cada cual tendrá que vivir con las consecuencias de sus decisiones.

Yo a veces no sé lidiar con tanta información dolorosa que recibo, a veces no me alcanza el tiempo para asimilarlo todo, para responder y atender todo. He hecho sólo una cosa: he mirado con mucha atención las fotos de las heridas de ese niño, he oído con mucha atención los audios de las llamadas y denuncias de varios presos políticos en celda de castigo. Y no he necesitado nada más para firmar esa petición. Créanme que ha sido más que suficiente.

Quien tenga una solución mejor que la proponga y la sostenga, pero además que se involucre y se comprometa. Le enviaré los audios y fotos que tengo.

Démosle un chance de vida a estos presos que hicieron lo que ninguno de los que critican a sus familiares, han hecho ni harían: coger calle y defender la libertad desde el peor lugar del mundo: una celda en una prisión cubana.