
La última canción
Por Rafa Junco ()
Madrid.- 9 de febrero de 2012. Whitney Houston toma un micrófono en un club pequeño de Hollywood. No estaba programado. Kelly Price cantaba en el escenario y Whitney se le unió. Jesus Loves Me, un himno viejo. Nadie sabía que era la última vez.
Tenía 48 años. Llevaba mucho tiempo intentando recomponer una vida hecha pedazos. En los ochenta había sido una estrella mundial. En 1992, I Will Always Love You la puso en otro nivel. Pero detrás había algo que el público tardó años en ver.
Las drogas llegaron antes de su matrimonio con Bobby Brown, en 1992. Durante el matrimonio, todo empeoró. En 2009 le contó a Oprah Winfrey que después de El guardaespaldas se encerraba días enteros a consumir y a mirar televisión con su esposo. Su madre, Cissy, tuvo que intervenir para que aceptara tratamiento.
La víspera
El divorcio llegó en 2007. Para entonces, las cancelaciones, las actuaciones irregulares y los titulares sobre su vida privada habían dañado su imagen. La voz ya no era la misma y el público la examinaba con lupa. Pero en 2009 publicó I Look to You, que debutó número uno. Y en los American Music Awards cantó I Didn’t Know My Own Strength. Vestida de blanco. Parecía un regreso.
Febrero de 2012. Los Grammy estaban cerca. El jueves 9 fue con su hija Bobbi Kristina al club Tru Hollywood, a una celebración de Kelly Price. Se acercó al escenario y cantó. Alguien lo grabó con un teléfono. Dos días después, el 11 de febrero, la encontraron sin vida en la bañera del hotel Beverly Hilton. Ahogamiento accidental, con una enfermedad cardíaca y cocaína como factores contribuyentes. Esa noche iba a una fiesta de Clive Davis, su viejo mentor. No tenía que cantar. Solo ir. No llegó.



















