Trump pondera opciones en Irán tras derrota electoral mientras EE.UU. aprieta a Cuba

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Washington.- El presidente Donald Trump enfrenta una decisión de alto riesgo sobre la guerra de ocho meses contra Irán después de que los demócratas recuperaran el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones de medio término. Al mismo tiempo, el secretario de Estado Marco Rubio anunció nuevas sanciones dirigidas a redes de financiamiento, transporte de
petróleo y proveedores militares del régimen cubano, en un contexto de crisis energética severa en la isla.

Trump reconoció que el conflicto iraní contribuyó a las pérdidas republicanas, principalmente por el alza de precios de combustibles. “Es en gran medida cierto porque elevó un poco la gasolina”, declaró
el miércoles. Sin embargo, defendió la operación iniciada en febrero: “Si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría de nuevo. No se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear”. El vicepresidente JD Vance fue más directo en redes: “La razón por la que perdimos es la guerra”.

Trump tiene opciones limitadas: mantener el bloqueo naval y ataques defensivos actuales, buscar un
acuerdo que abra el estrecho de Ormuz con cierto alivio de sanciones, o escalar con golpes selectivos a instalaciones nucleares remanentes como Pickaxe Mountain. Fuentes cercanas a círculos del Golfo indican que una ofensiva a gran escala es menos probable con un Congreso demócrata, aunque Trump ha reiterado que las fuerzas están “listas y cargadas” si es necesario. No hay confirmación oficial de planes inminentes de destrucción masiva.

Cuba sigue bajo presión

En paralelo, el Departamento de Estado designó el jueves ocho entidades cubanas y dos individuos bajo la Orden Ejecutiva 14404, además de identificar cinco embarcaciones como propiedad bloqueada. Los
objetivos incluyen redes de envío de crudo cubano, entidades estatales de importación y soporte técnico, y proveedores chinos de equipamiento militar. Rubio afirmó que la élite cubana acapara recursos
energéticos, de transporte y tecnología mientras la población enfrenta apagones y escasez.

En Cuba, hubo una afectación de hasta 1.770 MW en horario pico, con disponibilidad de apenas 1.140
MW frente a una demanda de 2.880 MW. Unidades termoeléctricas en Santa Cruz, Felton y Renté permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento. En La Habana apagones prolongados,
barrios en total oscuridad y escasez crítica de alimentos, combustible y medicinas.

Al mismo tiempo, la víspera, el canciller Bruno Rodríguez denunció en la Cumbre Iberoamericana un “castigo colectivo” y “cerco energético”.

La coincidencia temporal de ambas acciones refleja la prioridad de la administración Trump de presionar a regímenes adversarios incluso tras un revés doméstico. Mientras el presidente evalúa el costo político de continuar o cerrar el frente iraní, la ofensiva económica sobre La Habana se intensifica sin signos de alivio para la población cubana, que vive entre la esperanza de la caída del régimen y el temor a que la situación siga empeorando. (CCPres)

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