El misterio del tiburón marcado

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Por Rafa Junco ()

Madrid.- Se acercó despacio, sin prisa. Un tiburón blanco de más de tres metros, cubierto de marcas como un mapa viejo. El fotógrafo submarino Dean Spraakman lo filmó en enero de 2021 cerca de las islas Neptuno, al sur de Australia. Nunca había visto tantas cicatrices en un animal así.

Las marcas estaban por todas partes: alrededor de las branquias, en el lomo, en los costados. Unas parecían viejas, curadas hace tiempo. Otras tenían un aspecto más reciente. Como si el bicho hubiera pasado por varias guerras y hubiera sobrevivido a todas.

¿Qué le pasó? Nadie lo sabe. Una posibilidad es que se haya peleado con otros tiburones. Los machos se muerden en disputas de dominio. Otra es que alguna foca se defendiera durante un ataque y le dejara recuerdos en la cara. También pudo ser una hélice, una red de cría de atunes o una raya que lo llevó contra las rocas.

No todas las heridas cuentan su historia

El misterio del tiburón marcado

Ninguna hipótesis se confirmó. El tiburón no dio explicaciones. Siguió nadando como si nada, curioso, tranquilo, sin signos de agresividad. Se acercó a la cámara hasta quedar al alcance de un brazo.

Las imágenes dieron la vuelta al mundo en noviembre de 2021. Algunos medios lo llamaron uno de los tiburones blancos más maltratados jamás filmados. Pero él, ajeno a todo, seguía nadando frente al lente.

El misterio de sus cicatrices quedó sin resolver. Lo único claro es que el animal sobrevivió a cada encuentro y que, a pesar de las marcas, no había perdido la calma. Hay quien dice que las heridas cuentan historias. Este tiburón no contó la suya. Solo pasó de largo.

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