
El síndrome de la sospecha: cómo la desconfianza mina el poder desde dentro
Por Yanetsy Pino ()
Atlanta.- En mi opinión, el mensaje de que los cubanos pueden colaborar con la CIA no es para la gente común… Hay quien dice que no conseguirán nada. Siempre van a conseguir de una forma u otra: si no obtienen información, logran introducir la sospecha en la cúpula y en sus mandos intermedios, y generar una guerra de nervios que ayuda a minar el poder desde sus entrañas. Lo quieran o no.
La desconfianza genera el síndrome de la sospecha y es un mecanismo infalible para destruir la autoridad. Se trata del mismo recurso que los castristas han usado siempre a la hora de poner en práctica su viejo manual de divide y vencerás.
Si un poder autoritario es minado por el síndrome de la sospecha, empieza a purgar, a investigar a sus propios oficiales y a restringir el flujo de información interna. Esto genera ineficiencia y parálisis en la toma de decisiones, y erosiona la lealtad, ya que nadie se siente completamente a salvo.
Basta con alterar el cálculo de seguridad del adversario y obligarlo a gastar recursos y capital político defendiéndose de sus propios fantasmas.
A eso se le une el nuevo «Cuba is next» que acaba de decir Trump (presión externa). Más allá de si sucede o no, la combinación de ambas tácticas, de diferente naturaleza pero dirigidas en la misma dirección, me parece formidable.
No soy analista, así que no me hagan caso.



















