La mujer que lo vio primero a él

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Por Rafa Junco ()

Madrid.- Sidney Poitier llevaba años rompiendo barreras cuando conoció a Joanna Shimkus. En 1964 se había convertido en el primer hombre negro en ganar el Óscar al mejor actor, por Los lirios del valle. Tres años después protagonizó Adivina quién viene a cenar, una película sobre una pareja interracial y el conflicto que su decisión de casarse provocaba en ambas familias. El cine le había dado un papel que la vida real todavía estaba aprendiendo a aceptar.

La película se estrenó en diciembre de 1967. Solo seis meses antes, el caso Loving v. Virginia había declarado inconstitucionales las prohibiciones estatales contra el matrimonio interracial. La ficción y la realidad corrían casi a la par, aunque no siempre al mismo ritmo. Y mientras todo eso ocurría en la pantalla, la vida privada de Poitier comenzó a acercarse inesperadamente a uno de los temas que había interpretado.

Joanna no lo veía como un símbolo

Mientras rodaba The Lost Man conoció a Joanna Shimkus, una actriz canadiense de origen lituano-irlandés. Ella vivía entonces en Europa y ni siquiera conocía bien la carrera cinematográfica de Poitier. Primero se hicieron amigos. Después comenzaron una relación. Tuvieron dos hijas antes de casarse y finalmente contrajeron matrimonio en 1976. Permanecerían juntos hasta la muerte de él, más de cuarenta y cinco años después.

La mujer que lo vio primero a él

Décadas más tarde, Joanna habló sobre algo que desde fuera parecía inevitable en la historia de ambos: la diferencia racial. Su respuesta fue mucho menos complicada. Recordó que nunca había pensado habitualmente en Sidney como «un hombre negro». Sabía perfectamente que lo era, pero dentro de su relación lo veía primero como el hombre al que amaba: alguien cuya integridad, honestidad y lealtad a su familia la habían atraído desde el principio.

También reconoció que para él la cuestión había podido ser más compleja. Poitier había crecido enfrentándose a un país que continuamente le recordaba el color de su piel. Joanna, criada en Canadá, decía no haber desarrollado la misma conciencia sobre aquellas fronteras. Dos mundos distintos, dos formas de mirar, y aun así encontraron un lugar donde esas diferencias no pesaban.

Durante décadas llevaron una vida deliberadamente privada. Sidney Poitier murió el 6 de enero de 2022, a los 94 años. Había pasado a la historia como un actor que ayudó a modificar la representación de los hombres negros en el cine estadounidense. Joanna había conocido otra versión de él mucho antes de que terminara de convertirse en símbolo. El hombre con el que tuvo dos hijas y compartió casi medio siglo. Para ella, nunca fue un ícono: fue Sidney.

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