La PNR devuelve bienes robados en una facultad de La Habana y el régimen convierte el caso en propaganda

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Por Yeison Derulo

La Habana.- La Policía Nacional Revolucionaria (PNR) anunció la recuperación de puertas, ventanas y sillas sustraídas de laboratorios y aulas de la Facultad de Ciencias Médicas Victoria de Girón, en el municipio habanero de Playa.

El operativo terminó con la devolución de los bienes y el reconocimiento público a varios oficiales. Hasta ahí, una actuación policial que debería formar parte de las obligaciones habituales de cualquier cuerpo encargado de proteger a la ciudadanía. El problema empieza cuando un hecho puntual se convierte en una vitrina para vender la imagen de un sistema que lleva décadas prometiendo orden, seguridad y tranquilidad.

La prensa oficial presenta el resultado investigativo con fotografías, nombres de los agentes y declaraciones institucionales. Todo muy bonito para la propaganda. La devolución de unas puertas y unas sillas ocupa titulares, mientras la realidad cotidiana de los cubanos exige respuestas mucho más profundas.

Un caso esclarecido merece reconocimiento, sin duda, aunque no constituye prueba de que las instituciones funcionen de manera eficiente en todos los ámbitos. La propaganda necesita exhibir resultados; la ciudadanía necesita soluciones que se traduzcan en seguridad, servicios públicos dignos y respeto a sus derechos.

Cuba arrastra una crisis económica y social que golpea las viviendas, los hospitales, las escuelas y los bolsillos de millones de personas. El robo de recursos dentro de una institución educativa añade otra preocupación a un escenario ya complicado.

Recuperar los objetos sustraídos es una buena noticia para la facultad, aunque también deja al descubierto la vulnerabilidad de sus instalaciones. La nota oficial destaca la actuación de los agentes, sin ofrecer detalles suficientes para evaluar las causas del hecho, las medidas de prevención adoptadas ni las responsabilidades derivadas de lo ocurrido. La fotografía institucional no sustituye esa información.

La dictadura necesita presentar cada resultado favorable de sus organismos de seguridad en forma de victoria política. Así intenta construir una imagen de eficacia en un país donde la propaganda sobra y las respuestas concretas escasean.

Nadie debería cuestionar la recuperación de bienes pertenecientes a una institución médica; lo cuestionable es utilizar ese resultado para alimentar un relato triunfalista que no refleja todas las dificultades de la sociedad.

La seguridad pública requiere transparencia, prevención y rendición de cuentas, no únicamente ceremonias, fotografías y discursos. Devolver unas sillas es cumplir con una obligación. Resolver los problemas que permiten que el país siga hundiéndose exige mucho más que propaganda.

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