
El animal rescatado
Por Rafa Junco ()
Madrid.- 2003. Susan Levin caminando en una cinta. Robert Downey Jr. le pregunta si quiere cenar. Ella acepta sin mucho entusiasmo. Lo tenía por brillante y por raro. Las dos cosas.
Cuando lo vio bajar las escaleras, algo cambió. Años después lo recordaría así: la primera vez que lo miró como alguien de quien podía enamorarse. Se habían conocido en Gothika. Ella productora. Él intentando levantarse de años de adicción, detenciones y juzgados. En 2001 lo habían echado de Ally McBeal tras otra detención. Rehabilitación, cárcel, y después el problema de siempre: nadie quería contratarlo.
La relación fue rápido. Pero al terminar el rodaje apareció el «Darth Vader». Ella lo vio un instante y puso el límite: las drogas fuera o se acabó. Él entendió que podía perderla. Lo del Burger King, la carretera del Pacífico, las drogas al océano. Cada quien cuenta la escena como quiere.
Veinte años después
Sobrio desde 2003. En noviembre le pidió matrimonio. Se casaron el 27 de agosto de 2005 en Amagansett, Nueva York. La carrera volvió: Iron Man en 2008, Sherlock Holmes en 2009 —ella como productora, apoyando que lo eligieran—, y Team Downey en 2010.
Pero Susan nunca tragó la versión de Hollywood donde ella lo salva. En abril de 2024 lo dijo en Esquire: eso simplifica demasiado. Él cambió, sí. Ella también encontró una vida que no habría construido sola.
El 10 de marzo de 2024, Robert subió al escenario de los Óscar. Mejor actor de reparto por Oppenheimer. Su primera estatuilla. Bromas sobre su infancia, gracias a la Academia. Buscó a Susan entre el público. La llamó «mi veterinaria», se corrigió. Y dijo que ella lo había encontrado como un animal rescatado que gruñía y que con su amor lo devolvió a la vida. «Por eso estoy aquí».



















