
Reconstruir Cuba: el mensaje de Marco Rubio
Por Julia Jareno ()
Miami.- Las palabras de Marco Rubio sobre Cuba dejan un mensaje que merece ser entendido más allá de los titulares. Su planteamiento parte de una realidad: después de más de seis décadas de un mismo modelo político y económico, el cambio no puede reducirse simplemente a sustituir a quienes están en el poder. Rubio habla de algo mucho más profundo: libertad política, libertad económica, seguridad jurídica y confianza.
Y ahí está uno de los puntos más importantes de su discurso. ¿De qué sirve abrir las puertas a la inversión si quien pone su dinero no tiene garantías de que mañana las reglas no cambiarán? ¿Quién arriesgaría millones si existe el temor de que el Estado pueda quedarse con su inversión? Por eso Rubio insiste en que Cuba tendría que implementar reformas y, sobre todo, mantenerlas.
Porque una economía no se reconstruye solamente con anuncios. Se reconstruye con propiedad, contratos, instituciones, reglas claras y confianza. También señala a la diáspora cubana como una enorme oportunidad. Millones de cubanos fuera de la isla han acumulado conocimientos, experiencia, capital y conexiones que podrían desempeñar un papel importante en la reconstrucción del país. Pero quizá una de sus advertencias más importantes fue esta: «No se revierten más de 60 años de mala gestión, corrupción e incompetencia en seis meses».
La Cuba de después
Y eso también es importante entenderlo. El día que Cuba cambie políticamente no será automáticamente el día en que desaparezcan décadas de deterioro económico, destrucción institucional y falta de confianza. «El cambio político puede abrir la puerta. Pero reconstruir un país requerirá mucho más».
La verdadera pregunta no sería solamente qué sustituye al sistema actual. La pregunta sería: «¿Qué Cuba se construirá después?».
Una Cuba donde el ciudadano pueda decidir su futuro, donde el empresario pueda crear sin miedo, donde la propiedad tenga garantías, donde las reglas sean estables y donde los cubanos de dentro y de fuera puedan volver a invertir en su propio país. Porque reconstruir Cuba no sería simplemente levantar lo que se cayó. «Sería volver a construir las bases de un país».



















