
El Madrid gana un Clásico caliente
Redacción Deportiva
Barcelona.- El Real Madrid se llevó los tres puntos del Camp Nou y le propinó un duro golpe al Barcelona, que llegó a la jornada con nueve victorias consecutivas y la ilusión de seguir mandando en LaLiga.
Los dirigidos por José Mourinho se impusieron 2-1 en un Clásico caliente, de esos que se juegan con el corazón en la boca y donde cualquier error termina pasando factura. Esta vez, la pizarra del técnico portugués funcionó y la Casa Blanca encontró la fórmula para silenciar a la afición azulgrana.
Kylian Mbappé fue una de las grandes figuras de la tarde, aunque su primer gol llegó con una buena dosis de fortuna. A los 41 minutos, un despeje terminó impactando en el francés y el balón acabó dentro de la portería.
Marc Cucurella también tuvo una actuación destacada, especialmente por su trabajo defensivo sobre Lamine Yamal, mientras Jude Bellingham y Bernardo Silva aportaron en un encuentro donde el conjunto madridista supo mantener el orden y aprovechar sus oportunidades.
El Barcelona reaccionó tras el descanso y adelantó sus líneas en busca del empate. La presión dio resultado a los 61 minutos, cuando Raphinha encontró el camino al gol y encendió las gradas del Camp Nou.
A partir de ahí, el partido se convirtió en un intercambio de golpes: los azulgranas buscaron la remontada y el Madrid esperó su oportunidad para hacer daño al contragolpe. Cuando parecía que el encuentro podía terminar en tablas, apareció nuevamente Mbappé. A los 87 minutos, una gran maniobra de Camavinga dejó al delantero francés en una posición inmejorable para marcar el 1-2 definitivo.
Con este triunfo, el Real Madrid llegó a 24 puntos y escaló hasta la tercera posición de LaLiga, por detrás del Atlético de Madrid, que suma 25, y del propio Barcelona, que se mantiene con 27 unidades.
La derrota puso fin a la racha de nueve triunfos consecutivos del conjunto culé y dejó una conclusión clara: en un Clásico no basta con llegar como favorito ni con presumir de una buena racha. Hay que demostrarlo sobre el césped, y esta vez fueron los merengues quienes salieron del Camp Nou con la sonrisa de oreja a oreja.



















