
La persecución cristiana bajo la dictadura cubana: la vida de Rini
El pastor Rinaldo Hernández Torres, conocido cariñosamente como Rini, tenía diez años cuando su padre fue detenido y enviado a prisión. Desde entonces, su infancia quedó marcada por las visitas a las cárceles, la escasez, el acoso escolar y la ausencia de uno de los pilares de su familia.
Décadas después, Rini recuerda aquellos episodios como parte de la persecución sufrida por los cristianos y las iglesias cubanas. Su historia también incluye el paso por el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), sus años de formación teológica, 23 años de ministerio en Cuba, la vigilancia de la Seguridad del Estado y la decisión de abandonar el país para proteger a sus hijos.
Este artículo recoge el testimonio ofrecido por Rini en una entrevista del canal Voz de Verdad, conducida por Iván Daniel Calás Navarro. Las experiencias narradas pertenecen a su memoria personal y fueron organizadas aquí con fines periodísticos.
Una infancia cristiana en la Cuba de los años sesenta
Rini nació en septiembre de 1957, en un hogar cristiano. Es la tercera generación de metodistas de su familia. Sus bisabuelos se convirtieron al cristianismo a comienzos del siglo XX y la fe continuó presente en las generaciones siguientes.
Su madre era maestra y enseñaba la Biblia en la casa y en la escuela dominical. Rini creció en la Iglesia Metodista Central de La Habana, ubicada en las calles Virtudes e Industria. Allí pasó su infancia, adolescencia y juventud.
La situación cambió después de que el Gobierno cubano adoptara oficialmente el socialismo y comenzaran las confrontaciones con las iglesias. En la escuela, Rini fue señalado por ser cristiano. Mientras sus compañeros recibían la pañoleta de los pioneros, él quedaba fuera del grupo.
En varias ocasiones lo llevaron frente al aula para presentarlo como “el niño religioso”. También fue citado después de las clases por militantes de la UJC, que intentaban convencerlo de abandonar su fe. Rini recuerda aquellos encuentros como una forma constante de presión y acoso.
Cuando su padre fue encarcelado por causa de Cristo
En 1967, cuando Rini tenía diez años, varios hombres vestidos de verde registraron la vivienda familiar. Buscaban supuesta propaganda contrarrevolucionaria, pero también querían información sobre la Iglesia Metodista.
Su padre era uno de los líderes que trabajaban en la reorganización de la Iglesia Metodista en Cuba. Después de la ruptura de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la denominación tuvo que avanzar hacia una mayor autonomía y dejar de depender económicamente de la Iglesia Metodista de Florida.
Las autoridades utilizaron contra él una reunión celebrada en 1961 como fundamento para acusarlo de conspiración contra la seguridad del Estado. Rini sostiene que su padre nunca participó en acciones violentas.
Tras el registro, fue llevado a Villa Marista. Permaneció allí 44 días, sometido a interrogatorios a distintas horas del día y de la noche. El objetivo, según el relato de Rini, era obtener información sobre la Iglesia Metodista.
Su padre se negó a colaborar. Su compromiso, explicó, era con Jesucristo. Después fue condenado a seis años de prisión: primero en La Cabaña y luego en la prisión de Ariza, cerca de Colón.
Un niño obligado a asumir responsabilidades
La primera vez que Rini volvió a ver a su padre después de los interrogatorios, apenas lo reconoció. Había perdido unas 40 libras, se había quedado sin cabello y llevaba un uniforme de preso demasiado grande.
Mientras su padre estaba encarcelado, Rini acompañaba a su madre a las visitas y ayudaba a conseguir alimentos. Era el mayor de tres hermanos y tuvo que asumir responsabilidades de adulto antes de tiempo.
“Tuve que hacerme hombre a los 11 años”, contó durante la entrevista.
En una ocasión, su madre se cortó con un hierro oxidado y necesitaba una vacuna contra el tétanos. Rini recorrió varios hospitales de La Habana para encontrarla. Tenía miedo de que su madre muriera y de no saber cómo cuidar a sus hermanos pequeños.
Años más tarde, su padre le explicó que estaba preso por causa de Cristo. También le pidió que no escondiera esa verdad cuando alguien preguntara por él.
“Mi papá está preso por causa de Cristo.”
Esa enseñanza lo acompañó durante toda su adolescencia.
Del estudiante de arquitectura al pastor
A pesar de las advertencias de que no tendría acceso a la universidad, Rini consiguió estudiar arquitectura. Cursó tres años y trabajó en la construcción de edificios vinculados a las microbrigadas.
En 1976, durante un campamento de jóvenes y después de una experiencia espiritual, sintió que Dios lo llamaba al pastorado. Tres años más tarde decidió abandonar la carrera y dedicarse a la formación teológica.
Rini ingresó en 1978 al Seminario Evangélico de Teología de Matanzas. Allí estudió historia de la Iglesia, lenguas bíblicas, hermenéutica y predicación. Con el tiempo llegó a ser profesor de griego del Nuevo Testamento.
Su formación tuvo lugar en un ambiente donde también se enseñaban corrientes teológicas con las que no estaba de acuerdo. Rini asegura que aprovechó los conocimientos que consideraba valiosos y rechazó aquello que entendía incompatible con su fe.
El Ejército Juvenil del Trabajo: castigo, carácter y estudios bíblicos
En 1980 fue enviado al Ejército Juvenil del Trabajo, conocido por sus siglas EJT. Según explicó, en aquella época esta institución recibía, entre otros grupos, a personas con problemas judiciales, homosexuales y pastores.
Durante los primeros meses trabajó cortando caña desde la mañana hasta la tarde. Después, sus habilidades con la máquina de escribir hicieron que lo trasladaran a una oficina.
Cuando los demás jóvenes descubrieron que estudiaba para ser pastor, comenzaron a hacerle preguntas sobre la Biblia. Rini empezó a dirigir estudios bíblicos sin tener un ejemplar de las Escrituras. Recordaba los textos y respondía a las preguntas de los muchachos.
Para él, aquella etapa fue una escuela de carácter e integridad. También se convirtió en una oportunidad para hablar de su fe en un ambiente hostil.
Rini salió de la unidad en 1982, antes de cumplir los tres años previstos, por su buena conducta. Luego regresó al seminario, terminó sus estudios y comenzó a ejercer como pastor.
Veintitrés años de ministerio bajo vigilancia
Su primer campo pastoral fue una misión en San Antonio de Río Blanco. Después sirvió en Pedro Betancur, el pueblo donde había nacido su padre, y en la Iglesia Metodista Central de Matanzas.
También fue pastor en la comunidad donde nació su esposa y en la Iglesia Metodista de Playa. Durante esos años desarrolló iniciativas de oración, formación de líderes y evangelización.
En la década de 1990 impulsó grupos de hogar en La Habana. Varias familias ofrecían sus casas para realizar cultos, estudios bíblicos y encuentros con vecinos. Rini llegó a preparar a 48 personas para dirigir esos grupos.
Más tarde organizó equipos misioneros que viajaban a pueblos donde no existían iglesias. La casa se convirtió en el primer espacio de contacto para muchas personas que nunca habían entrado en un templo.
Al mismo tiempo, Rini afirma que fue vigilado durante todo su ministerio en Cuba. En una ocasión, un grupo de pastores que se reunía para orar fue interceptado por la policía. Después, sus integrantes fueron citados y acusados de formar una organización paralela al Consejo de Iglesias de Cuba.
También relató el robo de equipos de audio en una iglesia. Según su versión, los instrumentos fueron devueltos después de que protestara ante las autoridades.
Las amenazas contra sus hijos y la salida de Cuba
La decisión de abandonar Cuba llegó después de un interrogatorio en el que Rini recibió amenazas contra su familia. Le dijeron que sus hijos podían desaparecer o sufrir violencia.
Sus hijos estudiaban música, pero fueron expulsados de una escuela después de que se conociera que eran hijos de un pastor. Una funcionaria vinculada al Comité Central le ofreció ayuda para resolver el problema. Rini rechazó la propuesta.
Después de 23 años de ministerio en Cuba, él y su esposa entendieron que debían proteger a sus hijos. No sabían todavía adónde irían, pero decidieron salir.
Primero viajaron a Costa Rica. Finalmente, en 1999, Rini se reunió con dirigentes metodistas en Miami y les contó su historia. El proceso migratorio duró dos años, hasta que pudo trasladarse con su esposa y sus hijos a Estados Unidos.
Rini en Estados Unidos: continuar sirviendo
Después de establecerse en Estados Unidos, Rini continuó ejerciendo el ministerio pastoral. Según explicó, ya lleva más años sirviendo allí que los que trabajó en Cuba.
En 2023 renunció a sus credenciales como pastor de la Iglesia Metodista Unida por diferencias doctrinales. La iglesia local también decidió separarse de esa denominación.
Rini continúa vinculado a una red de pastores que se reúnen y se apoyan mutuamente. Su salida de una denominación no significó el abandono del ministerio.
El mensaje de Rini a la Iglesia cubana
Al hablar sobre el futuro de Cuba, Rini describió un país afectado no solo por la destrucción material, sino también por una crisis moral y espiritual.
A su juicio, la Iglesia cubana debe mantener una voz pública frente a la injusticia. Recordó a los profetas bíblicos que denunciaron la opresión, la corrupción y el abuso de los poderosos.
Rini también defendió el papel de los cristianos en la protección de los más vulnerables y en la defensa de quienes sufren represión o son castigados por expresarse.
Su historia comenzó con un niño que esperaba a su padre en prisión y aprendió a decir que estaba encarcelado por causa de Cristo. Continuó en las aulas, en el Ejército Juvenil del Trabajo, en las iglesias cubanas y en los interrogatorios de la Seguridad del Estado.
Hoy, desde Estados Unidos, Rini sigue interpretando aquella trayectoria como una vida de servicio y fidelidad cristiana.
Puedes ver la entrevista completa en Voz de Verdad: conversación con el pastor Rinaldo Hernández Torres, conducida por Iván Daniel Calás Navarro.
Fuente: entrevista publicada en el canal de YouTube Voz de Verdad.



















