La bofetada que salvó una vida

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Por Rafa Junco ()

Madrid.- Balal tenía los ojos vendados, la soga en el cuello y una silla debajo de los pies. Faltaban segundos. Entonces se acercó la madre del muchacho al que había matado, le dio una bofetada y pidió que lo soltaran.

Era el 15 de abril de 2014, en el norte de Irán. Balal había matado a Abdollah Hosseinzadeh, de 18 años, con un cuchillo en una pelea callejera en Royan, en 2007. Siete años esperando la horca.

La madre se llamaba Samereh Alinejad. Ya había enterrado a otro hijo, Amirhossein, muerto a los 11 años en un accidente de moto. Dos hijos. Dos entierros. Y aun así, allí estaba.

La bofetada que salvó una vida

En Irán, la familia de la víctima decide: ejecución o perdón. Samereh y su marido, Abdolghani, tenían esa llave. Días antes, ella había soñado que su hijo muerto le pedía que no se vengara. Pero seguía firme. Balal tenía que pagar.

Llegó la mañana. La multitud. La horca. La venda. La cuerda. Samereh subió a un escalón, lo alcanzó y le dio la bofetada. Después se echó a llorar. Dijo luego que, con ese golpe, la rabia de años se le fue. Llamó a su marido y le pidió que quitara la soga. Él la quitó.

Kobra, la madre de Balal, corrió a abrazarla. Intentó besarle los pies. Samereh no la dejó: la levantó del brazo. «Ella también es madre», explicó después. El fotógrafo Arash Khamooshi lo captó todo. Una mujer volvió a casa sin sus dos hijos. La otra, con el suyo.

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