La historia detrás de la foto (CIV)

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Por Yanetsy Pino ()

Estas fotos que ven aquí son del parque Santana, cerca de mi casa en Sancti Spíritus, provincia del centro de Cuba.

Lo que ven es un enorme basurero, una «cochiná», una montaña de basura que se está comiendo vivos a los vecinos, literal y metafóricamente.

Bajo la sombra de esos árboles hermosos que han visto pasar tanta historia, hoy lo único que pasa es el mal olor y las moscas. Es una falta de respeto total, un desparpajo monumental que no tiene perdón de Dios.

Este parque, para los que no lo saben y nos leen desde lejos, es un lugar con solera, parte del corazón histórico de la villa de Sancti Spíritus. Imaginen que por esas mismas calles, hace más de cien años, la gente paseaba con sus mejores galas. Allí se celebraron verbenas, ensayaba una de las mejores comparsas de la ciudad, se dieron serenatas, era el punto de encuentro de familias y enamorados. Es un sitio que respira tradición, o debería respirarla, porque ahora lo único que respira es putrefacción. Es doloroso ver cómo se orina —y se permite que orinen— sobre nuestra memoria.

¿Y de quién es la culpa? No nos llamemos a engaño, no es de los vecinos que, «a falta de pan, casabe», tiran la basura donde pueden porque el camión sencillamente no pasa. La culpa es de un gobierno que no tiene eso entre sus prioridades.

Y no me vengan con la «muela» del bloqueo para justificar esto. Que si la escasez, que si las restricciones… Los registros oficiales de comercio exterior de Estados Unidos —procesados y difundidos por el Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba— no dejan lugar a dudas: solo entre enero y agosto de este año, las exportaciones de combustibles y derivados del petróleo desde EE. UU. hacia la isla acumulan 231,7 millones de dólares, y se registran además picos históricos como los casi 75 millones de dólares vendidos solo en el mes de agosto.

A pesar de las medidas y el discurso oficial del embargo, el combustible entra y se paga, pero la gasolina nunca llega a los camiones de saneamiento de las comunidades, ni al transporte público, ni a las ambulancias, ni a resolver los apagones que azotan al país. ¿Dónde está ese combustible?

Es una vergüenza, un crimen contra la salud pública y contra nuestro patrimonio. No podemos seguir callados ante tanto descaro. ¡Basta ya de excusas y de muela! La gente quiere soluciones, limpieza y dignidad.

¡Abajo la cochiná y abajo el desgobierno que la permite!

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