
«Hemos tenido que convertir nuestro dolor en fuerzas», dice Wilber Aguilar tras más de 100 días sin ver a su hijo
Por Anette Espinosa
La Habana.- Wilber Aguilar Bravo lleva más de 100 días sin ver a su hijo Walnier Luis Aguilar Rivera, condenado a 12 años de prisión por participar en las protestas del 11 de julio en La Güinera. El padre cubano ha convertido la distancia y las negativas de las autoridades en una batalla constante por conocer el estado de su hijo, un joven con discapacidad intelectual documentada que continúa tras las rejas.
No es la primera vez que Wilber recorre cientos de kilómetros para regresar a casa con las manos vacías. El 29 de agosto viajó hasta la prisión Nieves Morejón, en Sancti Spíritus, esperó cuatro horas frente al penal y las autoridades le negaron la visita. Le dijeron que debía coordinarla con la Seguridad del Estado. El 8 de octubre volvió a intentarlo y recibió otra negativa, sin siquiera poder entregarle alimentos, jabón y otros productos básicos.
Resulta difícil entender tanta crueldad contra un padre que solo quiere ver a su hijo. Walnier es, según denuncia su familia, el único de los 17 acusados en su causa que permanece encarcelado. Las restricciones para las visitas han llegado hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, luego de que el Observatorio Cubano de Derechos Humanos llevara el caso ante esa instancia.
La próxima visita fue fijada para el 20 de noviembre. Hasta ese día, Wilber y su familia seguirán sumando jornadas de angustia. «Hoy son 108 días sin ver a Walnier. Hemos tenido que convertir nuestro dolor en fuerzas», escribió el padre.
En Cuba hay familias que cuentan los días esperando una libertad, una llamada o una visita. La de Wilber Aguilar tiene una exigencia clara: libertad para Walnier y para todos los presos políticos cubanos.



















