
El rey de la Montana
Por Rafa Junco ()
Madrid.- Jack Schubarth no importó una oveja gigante. Importó pedazos. Y con esos pedazos, clonó una. En Montana. En un rancho de 215 acres. Para que alguien pagara más por matarla.
La oveja era un argalí de Marco Polo. Una bestia de Asia Central, más de 136 kilos, cuernos de metro y medio. Protegida. Prohibida en Montana. Pero Schubarth quería ejemplares más grandes para ranchos de caza.
Así que trajo tejido desde Kirguistán, lo mandó a clonar, y en 2016 le implantó los embriones a sus ovejas. Nació un macho puro. Le puso Montana Mountain King.
El Rey de la Montaña de Montana. Y con el Rey, empezó el negocio. Semen. Inseminación. Híbridos gigantes. Animales vendidos a Texas. Certificados veterinarios falsificados. Todo para que unos señores con dinero pudieran colgar una cabeza enorme en la pared.
En marzo de 2024, Schubarth se declaró culpable. Tenía 81 años. Seis meses de cárcel. Tres años de libertad supervisada. 20.000 dólares de multa. Y 4.000 más para conservación. El Rey seguía vivo en el rancho. El problema nunca fue la clonación. Era para qué.



















