
La OPS dona equipos de fumigación para contrarrestar el dengue en Holguín
Por Anette Espinosa
Holguín.- La Organización Panamericana de la Salud (OPS) donó alrededor de 50 equipos de fumigación a Cuba para combatir el dengue en la provincia de Holguín, especialmente en Moa y la cabecera provincial, territorios con elevada presencia de síndromes febriles y síntomas compatibles con la enfermedad.
La donación llega a un país donde las autoridades presumen de estudios de efectividad superiores al 98 %, aunque todavía no ofrecen cifras actualizadas sobre la cantidad de infectados en ese territorio. Al parecer, los porcentajes lucen bastante mejor en los informes que la realidad sanitaria en las calles.
Geanela Cruz, directora del Centro de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Holguín, confirmó que los equipos permitirán reforzar las brigadas de fumigación. La propia funcionaria reconoció que esas labores están limitadas por la crisis de combustible que afecta al país desde hace meses.
Así funciona la maquinaria sanitaria cubana: llegan las bazucas, se organizan las brigadas y después aparece el pequeño detalle de conseguir combustible para ponerlas a trabajar. La propaganda puede presumir de resultados; los mosquitos, al parecer, no han recibido el memorando.
Cuba atravesó en 2025 una epidemia de dengue y chikunguña que dejó alrededor de 65 fallecidos y 81.909 infectados, según las cifras recogidas en la información publicada. La OPS reportó además 1.746 casos de dengue y 2.716 de chikunguña hasta junio, de acuerdo con sus registros basados en datos oficiales.
El panorama sanitario convive con apagones prolongados, escasez de medicamentos, dificultades para acceder al agua potable y acumulación de basura en las calles. En semejantes condiciones, fumigar resulta necesario, aunque difícilmente resuelva por sí solo los problemas de saneamiento que favorecen la propagación de enfermedades.
Las autoridades cubanas atribuyen parte de las dificultades a las sanciones estadounidenses y a las restricciones para acceder a combustible e insumos médicos. Esas limitaciones forman parte del contexto, aunque no borran la responsabilidad del Gobierno en la gestión de los servicios públicos, la limpieza urbana y la prevención epidemiológica.
La llegada de 50 equipos constituye una ayuda concreta, no una solución integral a la crisis. En una isla donde faltan recursos básicos y las brigadas deben lidiar con la escasez de combustible, la batalla contra el dengue vuelve a exhibir la distancia entre los discursos oficiales y las condiciones cotidianas de la población.



















