Cinco centavos de felicidad

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Por Arturo Mesa ()

La Habana.- Hoy, caminando por la playa de Santa María, me encontré una moneda de 5 centavos desgastada por el efecto del mar. Supongo que habrá viajado medio océano.

Más de cuarenta años atrás, también caminando por la arena de la misma playa, solíamos encontrar monedas similares.

Éramos entonces cuatro o cinco jóvenes. Llegábamos a la playa, sin dinero, y caminábamos por la arena desde el entonces hotel Santa María hasta una cafetería llamada La Goleta, para reunir lo suficiente con que desayunar.

Luego jugábamos en las canchas, practicábamos polo acuático y nadábamos hasta el cansancio.

En aquella caminata matutina lográbamos reunir varias pesetas y varios medios —posiblemente desgastados también—, y aquella gesta nos permitía comprar yogur, malta, croquetas, panes y más en la desaparecida Goleta. Eso lo hacíamos día tras día y no recuerdo un día en el que no lográramos desayunar bien allí.

Algunos nos fuimos del país, otros se fueron algo más lejos y otros no me dejarán mentir en este relato.

Hoy guardo esta moneda y me la llevo; posiblemente la enmarque, como se hace con aquellas fotografías que te dicen que en aquel momento y lugar también fuiste feliz.

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