
La bancarización de los milagros
Por Yeison Derulo
La Habana.- Miguel Díaz-Canel acaba de descubrir la modernización bancaria. Después de más de seis décadas de inventos económicos, fracasos administrativos y promesas incumplidas, el presidente cubano aseguró recientemente que ahora sí tendremos un sistema bancario moderno, eficiente y al servicio de los objetivos sociales.
El hombre habla de digitalización, nuevos instrumentos financieros, reducción de errores operativos y mejor atención al cliente. Solo falta que alguien le explique que en Cuba conseguir efectivo ya parece una operación de inteligencia militar y que sacar dinero de un cajero puede convertirse en una aventura de tres días.
Según Canel, a corto plazo llegarán las simplificaciones de trámites, la reducción de errores y una atención más eficiente. A mediano plazo tendremos digitalización integral y nuevos servicios financieros. A largo plazo, aparentemente, viviremos en una especie de Suiza tropical, con bancos funcionando y ciudadanos felices.
Lo curioso es que llevamos años escuchando el mismo discurso de modernización y todavía hay cubanos que deben recorrer media ciudad buscando un cajero con dinero. Algunos ni siquiera pueden pagar por transferencia, sencillamente porque el sistema se cae más que un borracho en una escalera.
El presidente también habló de combatir el burocratismo, la lentitud en la toma de decisiones y la falta de actualización de los conocimientos financieros. ¡Descubrió el agua tibia! Díaz-Canel necesita visitar un banco sin escoltas, hacer una cola de tres horas y después intentar resolver una operación que depende de una plataforma caída.
Quizás así comprenda que el problema no está en organizar reuniones del Partido ni en repetir consignas sobre eficiencia empresarial. El problema es que han convertido hasta las operaciones más elementales en un dolor de cabeza nacional. Ahora también pretenden que el ciudadano aplauda la llegada de una modernización que debería existir desde hace muchísimo tiempo.
Lo más gracioso es que el PCC presenta estos encuentros como espacios para realizar diagnósticos reales y fortalecer la rendición de cuentas. Diagnósticos tienen de sobra. Lo que no tienen es dinero, tecnología, combustible ni capacidad para resolver los problemas de la gente.
Limonardo puede hablar de banca moderna hasta quedarse sin saliva, diseñar instrumentos financieros y organizar otros veinte recorridos por las entidades bancarias. Al final, el cubano seguirá preguntándose dónde está su dinero, cuándo podrá sacarlo y si mañana funcionará la aplicación del banco.
Una revolución que prometió construir el futuro y todavía no consigue garantizar que una persona pueda disponer tranquilamente de los cuatro pesos que tiene en su cuenta.



















