El padre que nunca escuchó «Mi viejo»

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Por Rafa Junco ()

Madrid.- Hay canciones que nacen de un recuerdo y terminan siendo de todos. «Mi viejo» es una de ellas. Pero antes de ser el himno que miles de hijos le dedican a sus padres, fue un poema escrito por un muchacho que había perdido al suyo demasiado pronto. El verdadero inspirador no se llamaba Lino, el padre de Piero. Se llamaba Mario Tcherkaski, y nunca llegó a oír la canción.

Mario había nacido en Rusia, donde recibió una sólida formación intelectual. Tras emigrar, terminó viviendo en Buenos Aires y ganándose la vida como vendedor ambulante de sábanas. Las dificultades económicas eran frecuentes, pero conservó su afición por los libros y el teatro. Fue él quien acercó a su hijo José a la literatura. Murió a los 52 años, cuando José tenía apenas 14. Demasiado pronto para un hijo. Demasiado pronto para un padre.

La canción que Mario nunca escuchó

Tiempo después, José escribió un poema sobre su padre titulado «El ambulante». Años más tarde rescató de aquel texto una frase que terminaría escuchándose por toda América Latina: «Viejo, mi querido viejo». A finales de los años sesenta conoció a Piero. Comenzaron a trabajar juntos: José escribía las letras, Piero componía la música. Y de los recuerdos de Mario surgió «Mi viejo».

Al principio, ninguna discográfica parecía interesada. Ambos recorrieron distintos sellos llevando grabaciones de sus canciones, hasta que CBS decidió apostar por el tema. En 1969, «Mi viejo» llegó al público argentino y comenzó a extenderse por otros países. Con los años se convirtió en una de las canciones más reconocidas de la música latinoamericana sobre la figura paterna. La historia de Mario, el ambulante ruso que vendía sábanas en Buenos Aires, se volvió universal.

Hasta Piero murió

Cuando Piero terminó de componerla, quiso que su propio padre, Lino, fuera uno de los primeros en escucharla. Lo llevó a la sala de su casa, descolgó el teléfono para que nadie los interrumpiera y empezó a cantar. Lino tenía apenas 48 años. Mientras escuchaba, comenzó a llorar. Piero contaría muchos años después que nunca antes lo había visto hacerlo. Cuando terminó la canción, su padre se limpió los anteojos y, todavía emocionado, protestó en una mezcla de italiano y español por aquella letra que decía que caminaba lento. No sabía que el «viejo» de la canción era otro.

El 7 de octubre de 2026, Piero falleció a los 81 años. José Tcherkaski había contado un detalle particular sobre la canción que lo unió al cantante: mientras su padre estuvo vivo, jamás se habría atrevido a llamarlo «viejo». Terminó haciéndolo en una canción que Mario nunca llegó a escuchar. La vida, a veces, cobra sus deudas en forma de arte. Y el arte, a veces, devuelve a los muertos un poco de voz.

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