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title: "Marta Abreu: Biografía de la benefactora de Santa Clara"
date: 2026-09-18T17:21:05Z
modified: 2026-09-18T17:21:05Z
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excerpt: "Marta Abreu: patriota, filántropa y visionaria. Descubre la historia de la benefactora de Santa Clara y por qué su legado fue deliberadamente silenciado."
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author: Redacción
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Pocas figuras en la historia de Cuba encarnan con tanta nitidez la unión entre la fortuna personal y el servicio a los demás como Marta de los Ángeles González-Abreu y Arencibia. Nacida en el seno de una de las familias más acaudaladas de la región central de la isla, dedicó su vida y su patrimonio a una causa que trasciende la caridad: la construcción de una sociedad más justa, más culta y más libre.

Fue patriota antes que filántropa, y su nombre quedó grabado en el alma de Santa Clara, la ciudad que la vio nacer y a la que entregó todo. Sin embargo, su memoria sufrió un largo eclipse durante la Cuba castrista, como si su ejemplo de generosidad privada resultara incómodo para un régimen que pretendía monopolizar la beneficencia. Esta es la historia de una mujer que se adelantó a su tiempo, y de un olvido que dice tanto de ella como de quienes lo propiciaron.

## La niña de la calle Sancti Spíritus

Marta de los Ángeles Abreu Arencibia nació el 13 de noviembre de 1845 en Santa Clara, en la casa marcada con el número 49 de la calle Sancti Spíritus, hoy Juan Bruno Zayas. Era hija de Pedro Nolasco González-Abreu y Jiménez y de Rosalía Arencibia y Plana, ambos naturales de la misma ciudad. Creció y se educó en el seno de una familia acaudalada, propietaria de tierras, ingenios y negocios que la situaban entre la élite económica de la región[](https://www.ecured.cu/index.php?title=Marta_Abreu&diff=4031832&oldid=4031829&printable=yes#1).

Su infancia transcurrió entre la casa familiar de Santa Clara y la finca Dos Hermanas, en el municipio de Encrucijada, propiedad de su padre y nombrada así en honor a ella y a su hermana Rosa[](https://www.ecured.cu/index.php?title=Marta_Abreu&diff=4031832&oldid=4031829&printable=yes#1). Fue en ese entorno privilegiado donde comenzó a manifestarse un rasgo que definiría toda su vida: la empatía hacia los desposeídos. Cuentan que de pequeña se quitaba sus vestidos para dárselos a los hijos de los esclavos del central Dos Hermanas, un gesto que, más allá de su valor anecdótico, revelaba una sensibilidad temprana hacia la injusticia.

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La familia Abreu no era ajena a las convulsiones políticas de la época. Cuba vivía bajo el yugo colonial español, y las ideas independentistas comenzaban a fermentar en el oriente y el centro de la isla. En 1869, tras el inicio de la Guerra de los Diez Años en la región central, Don Pedro Nolasco gestionó el traslado de la familia a La Habana, buscando protegerlos de los rigores del conflicto[](https://www.ecured.cu/index.php?title=Marta_Abreu&diff=4031832&oldid=4031829&printable=yes#1). Aquel desplazamiento marcaría el inicio de una vida más cosmopolita para Marta, quien viajaría por Estados Unidos y Europa, educándose en un ambiente de refinamiento cultural que le proporcionó una visión del mundo mucho más amplia que la de sus contemporáneas[](https://www.ecured.cu/index.php?title=Marta_Abreu&diff=4031832&oldid=4031829&printable=yes#1).

## El matrimonio con Luis Estévez y el despertar patriótico

En mayo de 1874, Marta contrajo matrimonio con el abogado matancero Luis Estévez Romero en la parroquia de Santa Clara[](http://www.cuba.cu/politica/2019-07-15/marta-abreu-la-benefactora/47806). No fue un enlace convencional. Luis Estévez no era un hombre de fortuna comparable a la de los Abreu, pero compartía con su esposa una profunda vocación de servicio y un compromiso inquebrantable con la causa cubana. Se convirtió en su compañero inseparable, su colaborador más cercano y el hombre que, años después, llegaría a ser el primer vicepresidente de la República de Cuba.

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Luis EstévezEl matrimonio tuvo dos hijos, pero solo uno llegó a la edad adulta: Pedro Nolasco Julio Zenón Estévez Abreu, conocido cariñosamente como Pedrito, nacido en 1875[](https://www.ecured.cu/index.php?title=Marta_Abreu&diff=4031832&oldid=4031829&printable=yes#1). La familia se instaló entre Santa Clara, La Habana y Europa, y fue en ese tránsito constante donde Marta comenzó a tomar conciencia plena de las necesidades de su ciudad natal y de la causa independentista que se gestaba en la isla.

La influencia de Luis Estévez fue decisiva en la consolidación del pensamiento político de Marta. Juntos leyeron, discutieron y conspiraron. Juntos decidieron que su fortuna no era un fin en sí mismo, sino un instrumento al servicio de una causa mayor. No se trataba solo de caridad: se trataba de justicia. Y esa convicción los llevó a convertir su hogar en un centro de conspiración y, más tarde, en un refugio para los cubanos que luchaban por la libertad.

## La benefactora de Santa Clara

La obra de Marta Abreu en Santa Clara es tan vasta que resulta difícil enumerarla sin caer en el inventario. Pero cada una de sus iniciativas revela una inteligencia práctica y una sensibilidad social que la distinguen de la caridad tradicional. No se limitaba a dar dinero: pensaba en las causas de los problemas y en las soluciones duraderas.

Una de sus primeras grandes donaciones fue la creación de escuelas para niños pobres, incluidos los niños negros, en una época en que la educación no era universal ni gratuita. En 1880, el Ayuntamiento de Santa Clara aprobó la petición de Marta y sus hermanas para fundar, con el legado de su padre, una escuela para niños pobres en el barrio Condado. La escuela San Pedro Nolasco fue solo el comienzo de una red de instituciones educativas que se extenderían por los barrios más humildes de la ciudad.

En 1887, inspirada por unos lavaderos públicos que había visto en Suiza, mandó construir cuatro lavaderos en los ríos Cubanicay y Bélico. Cada uno disponía de entre seis y doce bateas individuales, bomba hidráulica, portal en redondo para proteger del sol y la lluvia, y fosa absorbente para las aguas sucias. Dispuso que fueran gratuitos para la clase pobre y que su custodia estuviera a cargo de celadoras, mujeres de la ciudad que encontraban así una fuente de empleo[](https://www.acn.cu/especiales/lavaderos-de-marta-abreu-memoria-de-agua-y-olvido-en-santa-clara-fotos#1). El costo de la obra ascendió a 10.000 pesos, íntegramente donados por ella[](https://www.acn.cu/especiales/lavaderos-de-marta-abreu-memoria-de-agua-y-olvido-en-santa-clara-fotos#1).

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Pero su obra cumbre fue el Teatro La Caridad. Inaugurado el 8 de septiembre de 1885, fue concebido no como un lujo elitista, sino como un mecanismo de recaudación de fondos para los pobres. Los ingresos del teatro se destinaban al mantenimiento de hospitales, asilos y escuelas. «La Caridad», el nombre elegido, resumía su propósito: la cultura al servicio de la solidaridad. El teatro sigue en pie, más de un siglo después, como uno de los edificios más emblemáticos de Santa Clara.

A estas obras se suman la electrificación de la ciudad en 1895, un dispensario médico, un observatorio meteorológico, una estación de ferrocarriles, puentes, apoyo a damnificados y un panteón en el cementerio local para que los pobres pudieran ser sepultados dignamente[](https://www.trabajadores.cu/20151113/recordar-siempre-a-marta/). Santa Clara le debe, en buena medida, su fisonomía urbana moderna. Por eso, y por mucho más, se le llamó «la benefactora».

## La patriota

Sería un error reducir a Marta Abreu a la categoría de filántropa. Ella misma se definía, antes que nada, como patriota. Su fortuna no solo sirvió para aliviar las necesidades de los santaclareños, sino para financiar la guerra por la independencia de Cuba.

Cuando estalló la Guerra Necesaria, el 24 de febrero de 1895, Marta y su esposo salieron de Cuba hacia Europa, desde donde mantuvieron una intensa labor conspirativa y de apoyo a la insurrección[](https://www.trabajadores.cu/20151113/recordar-siempre-a-marta/). Desde París, formaron parte del «Comité de Auxilios» fundado por Tomás Estrada Palma y se convirtieron en los principales donantes de la causa independentista.

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Con los seudónimos de «Ignacio» y «Jimaguayú», ella y su hijo Pedrito encabezaron la lista de donantes a la Guerra Necesaria con más de 800.000 pesos oro. Enviaron municiones, rifles, medicamentos, instrumental quirúrgico y costearon pasajes y hospedajes para combatientes que llegaban a Europa. Su casa en París se convirtió en un refugio para los cubanos de buena voluntad[](https://www.trabajadores.cu/20151113/recordar-siempre-a-marta/).

Tras la muerte de Antonio Maceo, cuando los cubanos iniciaron una colecta para recaudar 100.000 pesos, Marta Abreu entregó 30.000 de su bolsillo, además de los 10.000 que había enviado poco antes[](http://www.cuba.cu/politica/2019-07-15/marta-abreu-la-benefactora/47806). Su compromiso era tal que llegó a declarar: «Mi última peseta es para la revolución, y si hace falta más, y se me acaba mi dinero, venderé mis propiedades, y si se acaban también, mis prendas irán a la casa de venta, y si fuera poco, nos iríamos nosotros a pedir limosna para ello, y viviríamos felices porque lo haríamos por la libertad de Cuba»[](https://www.trabajadores.cu/20151113/recordar-siempre-a-marta/).

Máximo Gómez, el Generalísimo del Ejército Libertador, dejó constancia de su admiración en una frase que se ha vuelto legendaria: «No saben ustedes los villaclareños, los cubanos todos, cuál es el verdadero valor de esa señora… Si se sometiera a una deliberación en el Ejército Libertador el grado que a dama tan generosa habría de corresponder, yo me atrevo a afirmar que no hubiera sido difícil se le asignara el mismo grado que yo ostento»[](https://www.trabajadores.cu/20151113/recordar-siempre-a-marta/).

## El exilio, la desilusión y la muerte

Marta Abreu regresó a Cuba en febrero de 1899, tras el fin de la guerra, con la esperanza de ver a su patria convertida en una república digna. Pero la realidad fue otra. La intervención estadounidense, la Enmienda Platt y las luchas políticas de los primeros años republicanos la decepcionaron profundamente.

Su esposo Luis Estévez fue elegido vicepresidente de la República en 1902, bajo la presidencia de Tomás Estrada Palma. Pero en 1905, ante las manipulaciones políticas y los manejos que nada tenían que ver con su visión de la república, Estévez renunció a su cargo alegando razones de enfermedad. La familia abandonó Cuba y se instaló definitivamente en París.

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Tumba de Marta Abreu y Luis Estévez en el Cementerio de Colón, en La HabanaAllí, en la capital francesa, Marta enfermó. Fue operada de urgencia a finales de diciembre de 1908, pero la intervención se complicó y falleció el 2 de enero de 1909, a los 63 años. Sus restos reposan en el cementerio de Colón, en La Habana, junto a los de su esposo, adonde fueron trasladados años después[](http://www.cuba.cu/politica/2019-07-15/marta-abreu-la-benefactora/47806).

Su muerte fue sentida profundamente en Santa Clara, que decretó días de luto y celebró ceremonias en su memoria. El Ayuntamiento de La Habana cambió el nombre de la calle Amargura, en la Habana Vieja, por el de Marta Abreu, y su figura quedó inmortalizada en estatuas, placas y en el recuerdo agradecido de generaciones de santaclareños[](https://www.ecured.cu/index.php?title=Marta_Abreu&diff=4031832&oldid=4031829&printable=yes#1).

## El legado y el olvido castrista

Durante décadas, la memoria de Marta Abreu fue venerada en Santa Clara. Su nombre designaba escuelas, calles, instituciones. La Universidad Central de Las Villas, fundada en 1952, adoptó su nombre como homenaje póstumo. Su estatua en el parque Leoncio Vidal era (y sigue siendo) un punto de referencia para los habitantes de la ciudad.

Pero tras el triunfo de la Revolución en 1959, la figura de Marta Abreu entró en un cono de sombra. No fue un olvido casual. El régimen castrista, que se presentaba como el único heredero legítimo de las causas sociales, no podía tolerar que una mujer de la oligarquía criolla hubiera hecho más por los pobres de Santa Clara que el propio Estado revolucionario. Su ejemplo de filantropía privada resultaba incómodo: demostraba que la generosidad no necesitaba de un partido único ni de una ideología oficial para transformar la realidad.

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Estatua de Marta Abreu en Santa ClaraEl centenario de su muerte, el 2 de enero de 2009, pasó prácticamente inadvertido. Un artículo académico de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas lo señalaba con crudeza: «el centenario de su muerte pasó inadvertido para los cubanos y para los universitarios»[](https://islas.uclv.edu.cu/index.php/islas/article/download/156/145/270#3#1). La misma institución que llevaba su nombre la había olvidado.

La invisibilización de Marta Abreu en la historia nacional es un fenómeno que los propios historiadores cubanos han comenzado a reconocer. «La endeble presencia de su ejemplo en tiempos de formación de valores» y «la invisibilización de su obra en la historia nacional» son las razones que esgrimen para justificar un rescate que, sin embargo, sigue pendiente[](https://islas.uclv.edu.cu/index.php/islas/article/download/156/145/270#3#1). En el discurso oficial, la benefactora de Santa Clara ha sido reducida a una figura decorativa, una estatua sin historia, un nombre en una fachada. Su obra social, su patriotismo, su desprendimiento material, su independencia de criterio: todo eso incomoda a un poder que no admite rivales en la tarea de redimir a los desposeídos.

## Las cinco preguntas más frecuentes sobre Marta Abreu

**1. ¿Quién fue Marta Abreu?**

Marta de los Ángeles González-Abreu y Arencibia (Santa Clara, 1845 – París, 1909) fue una patriota y filántropa cubana, conocida como «la benefactora de Santa Clara» por las innumerables obras sociales que financió en su ciudad natal: escuelas, lavaderos públicos, hospitales, el Teatro La Caridad y la electrificación de la ciudad, entre muchas otras. También fue una de las principales donantes de la causa independentista cubana.

**2. ¿Por qué se le llama «la benefactora de Santa Clara»?**

Porque dedicó gran parte de su fortuna personal a mejorar las condiciones de vida de los santaclareños. Construyó escuelas para niños pobres, lavaderos públicos gratuitos, un dispensario médico, un observatorio meteorológico, una planta eléctrica, puentes, una estación de ferrocarriles y el Teatro La Caridad, cuyos ingresos se destinaban a obras sociales. Santa Clara le debe, en gran medida, su desarrollo urbano y cultural de finales del siglo XIX.

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**3. ¿Qué hizo Marta Abreu por la independencia de Cuba?**

Desde su exilio en París, ella y su esposo Luis Estévez Romero se convirtieron en los principales donantes de la Guerra Necesaria (1895-1898). Con los seudónimos de «Ignacio» y «Jimaguayú» (ella y su hijo Pedrito), encabezaron la lista de contribuyentes con más de 800.000 pesos oro. Enviaron municiones, rifles, medicamentos e instrumental quirúrgico al campo insurrecto, y costearon pasajes y hospedajes para combatientes cubanos que llegaban a Europa.

**4. ¿Por qué se dejó de hablar de ella durante el castrismo?**

Porque su figura resultaba incómoda para el relato oficial del régimen. Marta Abreu demostraba que una persona de la élite económica podía transformar la sociedad con su propio patrimonio, sin necesidad de un partido único ni de una revolución armada. Su ejemplo de filantropía privada, de patriotismo desinteresado y de independencia de criterio contradecía la narrativa castrista de que solo el Estado revolucionario podía redimir a los pobres. Su centenario, en 2009, pasó prácticamente inadvertido.

**5. ¿Dónde están enterrados los restos de Marta Abreu?**

Sus restos reposan en el cementerio de Colón, en La Habana, junto a los de su esposo, Luis Estévez Romero. Falleció en París el 2 de enero de 1909, y sus restos fueron trasladados a Cuba años después, donde recibieron sepultura definitiva en la necrópolis habanera.

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