
John McEnroe: Biografía del Chico malo del tenis
John Patrick McEnroe Jr. es, sin discusión, una de las figuras más fascinantes y controvertidas en la historia del tenis. Su talento era tan descomunal como su temperamento, y su nombre quedó ligado para siempre a una era dorada del deporte blanco. Ganó siete títulos de Grand Slam en individuales, fue número uno del mundo durante 170 semanas, y protagonizó junto a Björn Borg la que muchos consideran la mejor rivalidad de la historia del tenis.
También fue el «Superbrat», el «mocoso», el hombre que insultaba a los jueces, rompía raquetas y protagonizaba escándalos que le valieron multas, suspensiones y una reputación que lo persiguió toda su carrera. Como escribió el diario El País en 1981: «Rebelde sin causa, ‘l’enfant terrible’, supermocoso, el monstruo de Douglaston, son apelativos que le dedica la crítica internacional».

Infancia y juventud: el niño de Douglaston
John Patrick McEnroe Jr. nació el 16 de febrero de 1959 en Wiesbaden, Alemania, donde su padre, John Patrick McEnroe Sr., estaba destinado con la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Antes de cumplir un año, la familia se trasladó a Douglaston, un pequeño pueblo a treinta minutos de Nueva York, donde McEnroe creció junto a sus hermanos Mark y Patrick.

Su familia fue fundamental en la forja de su carácter. Su padre era un abogado ambicioso, y su madre, Kay, una mujer exigente que no se conformaba con menos que la excelencia. Mary Carillo, amiga de la infancia y luego comentarista deportiva, recordaba: «John cuenta la historia de que si volvía a casa con un 98 en un examen, ella le contestaría: ‘¿Dónde están los otros dos puntos?’ Es una familia que rebosa ambición, el listón estaba muy alto».
McEnroe no cogió una raqueta hasta los ocho años, pero su talento se detectó de inmediato. En el Douglaston Club, sobre pistas de tierra y cemento, empezó a perfilar un estilo de juego que combinaría un servicio preciso, una volea exquisita y una muñeca mágica capaz de lograr ángulos que para la mayoría eran imposibles. Su ídolo era Rod Laver, y su mayor influencia fue su entrenador, el mexicano Antonio Palafox, ex campeón de dobles de Wimbledon.
Llegada al tenis profesional: el chico que asombró al mundo
En 1977, con apenas 18 años y todavía amateur, McEnroe irrumpió en el tenis profesional. En su primer torneo de Grand Slam, el Roland Garros, ganó el título de dobles mixtos junto a su amiga de la infancia, Mary Carillo. Poco después, en Wimbledon, se convirtió en la sensación del torneo: pasó la clasificación y llegó hasta las semifinales, donde cayó ante Jimmy Connors. Fue un récord para un clasificador y para un amateur en la era abierta.

En 1978, ya como profesional, ganó el Campeonato Nacional Intercolegial representando a la Universidad de Stanford y se unió al circuito ATP. Ese mismo año debutó en la Copa Davis con solo 19 años y lideró a Estados Unidos hacia la conquista del título, cediendo apenas diez juegos en sus dos partidos de individuales contra Gran Bretaña. En 1979, ganó su primer Grand Slam individual en el Abierto de Estados Unidos, derrotando a Vitas Gerulaitis. En 1980, se convirtió en número uno del mundo por primera vez, el 3 de marzo, con apenas 21 años.
La rivalidad con Björn Borg: fuego contra hielo
La rivalidad entre John McEnroe y Björn Borg definió una era. Eran opuestos en todo: Borg, el sueco de hielo, sereno, imperturbable, dueño de un juego de fondo de pista demoledor; McEnroe, el neoyorquino de fuego, explosivo, protestón, agresivo desde el primer servicio. «Un enfrentamiento entre el hielo de ‘IceBorg’ frente al ‘fuego’ de McEnroe», como lo describió RTVE.

Se enfrentaron catorce veces, cuatro de ellas en Grand Slam. La final de Wimbledon 1980 es considerada por muchos expertos como el mejor partido de la historia del tenis, incluso por encima de la final de Nadal y Federer en 2008. Borg ganó aquella final en cinco sets, tras un tie-break interminable que pasó a la historia. Pero la revancha llegó en 1981. McEnroe venció a Borg en la final de Wimbledon, acabando con una racha de 41 victorias consecutivas del sueco en el torneo londinense. Fue el final de la era Borg y el principio de la era McEnroe.

Borg se retiró poco después, a los 26 años. McEnroe lo recordaría décadas más tarde: «Cuando me convertí en número uno, desafortunadamente coincidió con la decisión de mi mayor rival de no jugar más. Fue desgarrador, en cierto modo».
El «Superbrat»: broncas, apodos y escándalos
A McEnroe le llovieron los apodos: «Superbrat» (el supermocoso), «l’enfant terrible», «el monstruo de Douglaston». El diario británico Daily Express fue el primero en llamarlo «SuperBrat», un «super moccioso» tan fuerte como caprichoso. La gente empezó a reconocerlo por la calle: «¿Eres el mocoso?», le preguntaban. «Eso cambió mi vida por completo. Yo estaba como: ‘Ellos no me entienden, soy un buen tipo'», admitió años después.
Sus broncas en la pista se convirtieron en leyenda. Discutía con los jueces, insultaba a los árbitros, rompía raquetas. En el Abierto de Australia de 1990, fue descalificado en cuarta ronda por dirigir lenguaje abusivo a los oficiales del torneo, un hecho sin precedentes en un Grand Slam. En 1987, estuvo dos meses suspendido por conducta antideportiva y lenguaje obsceno, con una multa de 17.500 dólares. Pero su temperamento también era parte de su magnetismo: atraía público, generaba titulares y hacía que el tenis fuera un espectáculo.
Récords y triunfos: el genio de las estadísticas
Los números de McEnroe son asombrosos. Ganó 77 títulos de individuales y 77 de dobles, una cifra que lo coloca entre los más ganadores de la era abierta. En Grand Slam individuales conquistó siete títulos: tres Wimbledon (1981, 1983, 1984) y cuatro Abiertos de Estados Unidos (1979, 1980, 1981, 1984). Fue finalista en Roland Garros 1984, donde lideraba dos sets a cero ante Ivan Lendl y terminó perdiendo, una de las derrotas más dolorosas de su carrera.

En dobles, junto a Peter Fleming, ganó cuatro Wimbledon y tres Abiertos de Estados Unidos. En total, sumó 10 títulos de Grand Slam en dobles. En 1984, firmó una temporada casi perfecta: 82 victorias y solo 3 derrotas, el mejor porcentaje de victorias en una sola temporada de la era abierta. Ese año ganó 13 torneos, incluyendo Wimbledon y el US Open.
Su récord en Copa Davis es igualmente impresionante: debutó en 1978 y jugó doce años para su país, con un balance de 41 victorias y 8 derrotas en individuales, y 18 victorias y 2 derrotas en dobles. Lideró a Estados Unidos a cinco títulos de Copa Davis. Fue número uno del mundo durante 170 semanas en individuales y 269 semanas en dobles, lo que lo coloca entre los mejores de la historia en ambas categorías.

Declive y retirada: el ocaso de un genio
El declive de McEnroe comenzó tras su última victoria en un Grand Slam, el US Open de 1984. Tenía 25 años y parecía destinado a ser el mejor de todos los tiempos. Pero nunca volvió a ganar un major. «No pensé que aquel fuera el último», declaró años después. «Es obviamente decepcionante y tuve que aceptarlo con el tiempo. No fue fácil. Todavía sentía que podía hacerlo durante un tiempo. Esperaba que hiciera clic. Simplemente no lo hizo».
En 1986, tomó un descanso de seis meses para «reagruparse». Probó el yoga, levantó pesas y jugó menos dobles. Pero nunca recuperó su superioridad. «En lugar de intentar avanzar y mejorar mi juego, sentí que esperaba a ver qué hacían los demás. Eso terminó costándome», admitió. La irrupción de Ivan Lendl, Boris Becker y Stefan Edberg lo desplazó de la cima. En 1985, Lendl lo venció en la final del US Open y lo reemplazó como número uno.

McEnroe se retiró del circuito individual en 1992, a los 33 años. Jugó esporádicamente en dobles hasta 2006. Su último partido de Grand Slam individual fue en el US Open de 1992, donde fue eliminado en tercera ronda. Se despidió entre lágrimas de un público que, a pesar de todo, lo adoraba.
Legado: el artista incomprendido
El legado de McEnroe trasciende sus títulos. Fue el primer jugador en la historia que encabezó simultáneamente los rankings de individuales y dobles. Su estilo de saque y volea, su toque exquisito, su capacidad para crear ángulos imposibles, lo convirtieron en un artista de la raqueta. Para muchos analistas, su talento natural solo es comparable al de Roger Federer.

Pero McEnroe también cambió la manera en que se vivía el tenis. Trajo pasión, intensidad, drama. Convirtió cada partido en un espectáculo. Fue, en palabras del US Open, «el intérprete más evocador que jamás haya pisado una pista». Su magnetismo atrajo a millones de aficionados al deporte, y su personalidad polarizante generó debates que aún hoy continúan.
Tras su retirada, McEnroe se convirtió en el comentarista de tenis más reconocido del mundo, considerado por muchos el mejor analista de la historia. También incursionó en la música, grabó un disco y tocó con bandas de rock. En 1999 fue incluido en el Salón de la Fama del Tenis Internacional.
Su imagen de «chico malo» quedó inmortalizada en la cultura popular. Pero detrás del «Superbrat» había un hombre introvertido, complejo, que fuera de la pista era completamente diferente. «La gente empezó a reconocerme —’¿Eres el mocoso?’— y eso cambió mi vida por completo. Yo estaba como: ‘Ellos no me entienden, soy un buen tipo'», confesó. Tal vez nunca lo entendieron del todo. Pero nadie que haya visto jugar a John McEnroe puede negar que fue uno de los más grandes.

Las cinco preguntas más frecuentes sobre John McEnroe
1. ¿Por qué le decían «el mocoso» o «Superbrat»?
Por su temperamento explosivo y sus constantes protestas en la pista. El diario británico Daily Express fue el primero en llamarlo «SuperBrat» (supermocoso) en 1979, y el apodo se popularizó. McEnroe discutía con los jueces, insultaba a los árbitros y rompía raquetas con frecuencia, lo que le valió una reputación de niño malcriado que lo persiguió toda su carrera.
2. ¿Cuál fue su mejor temporada?
- Ese año ganó 82 partidos y perdió solo 3, el mejor porcentaje de victorias en una sola temporada de la era abierta. Conquistó Wimbledon y el US Open, y fue finalista en Roland Garros, donde lideraba dos sets a cero ante Ivan Lendl y terminó perdiendo. Ganó 13 torneos en total.

3. ¿Cuántos Grand Slams ganó?
Siete en individuales: tres Wimbledon (1981, 1983, 1984) y cuatro Abiertos de Estados Unidos (1979, 1980, 1981, 1984). En dobles ganó diez títulos de Grand Slam, incluyendo cuatro Wimbledon y tres US Open junto a Peter Fleming, y un Roland Garros en dobles mixtos con Mary Carillo en 1977.

4. ¿Por qué se retiró tan joven?
McEnroe ganó su último Grand Slam en 1984, a los 25 años. Aunque siguió compitiendo hasta 1992, nunca volvió a ganar un major. La irrupción de Ivan Lendl, Boris Becker y Stefan Edberg, junto con su propio desgaste mental y físico, lo llevaron a un declive progresivo. Él mismo admitió que dejó de mejorar su juego y que la ausencia de Borg como rival le quitó motivación.
5. ¿Cuál es su legado más importante?
Haber revolucionado el tenis con su talento artístico y su personalidad magnética. Fue el primer jugador en encabezar simultáneamente los rankings de individuales y dobles. Su estilo de saque y volea y su capacidad para crear ángulos imposibles lo convierten en uno de los jugadores más talentosos de la historia. Además, transformó la manera de vivir el tenis, convirtiendo cada partido en un espectáculo. Tras su retirada, se convirtió en el comentarista más reconocido del deporte.



















