Por Fred Becker ()
Manchester.- Los problemas de Pep Guardila se acumulan y ya no se trata solo de lo que pueda ocurrir en el campo, sino hasta rollos en el vestuario que cada vez le cuesta más al entrenador catalán resolver.
La noche anterior, el Manchester City vivió otra pesadilla en la Premier League. Ganaba por dos goles (0-2) ante el Brentford y parecía que iba a sumar tres puntos, pero de pronto todo se desinfló y el rival aprovechó para sacar un empate y robarle dos unidades, otras dos, que ya son muchas para el tambaleante City del proclamado como mejor entrenador del mundo, que sigue sin dar pie con bola.
Luego del partido, cuando los periodistas le recordaron que Phil Foden había dicho que «el equipo parecía frágil en los últimos 20 minutos», Guardiola saltó como un resorte y comentó que por eso había reemplazado a su jugador.
Esta forma de actuar no es típica en el City. Primero, los jugadores no suelen criticar a su técnico, y segundo, este no suele volverse contra ellos, pero es una muestra de hasta dónde llega la crisis de juego del equipo en la Premier y las competiciones del país, incluso en Europa.
Guardiola si tuvo palabras de elogio para el croata Josko Gvardiol, de quien dijo que había jugado muy bien y que había hecho un partido increíble. Incluso elogió al arquero Stefan Ortega Moreno, pero las palabras de Foden lo dejaron tocado, de eso no hay dudas.
Luego dijo: “Pusieron muchos jugadores ahí. No estuvimos cerca porque estábamos cansados y después de que llegó Norgaard. Nuestros centrocampistas de contención no tienen la habilidad para defender este tipo de balones porque ahora tenemos otro tipo de jugadores. Al final no pudimos defender”, concluyó.
Precisamente había sido Phil Foden el protagonista absoluto del equipo de Manchester en el Gtech Community Stadium, logrando un doblete para el City. Algo que pareció no importarle a Guardiola demasiado.
La crítica de Foden al equipo y la de Guardiola al atacante que marcó los dos goles, es apenas un episodio más, solo unas horas después de de que Kyle Walker pidiera salir del equipo.
Al entrenador, que acaba de renovar contrato, se le acumulan los problemas, y a pesar del nuevo acuerdo con el club, comienza a parecer más fuera que dentro, apenas a unas semanas de que los tribunales decidan la suerte del City por las violaciones cometidas en la competición y que superan el centenar.