LOS MAYAS: MAESTROS DE LA ESCRITURA Y LA ASTRONOMÍA

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Tomado de MUY Interesante

Los mayas crearon un sistema calendárico mucho más preciso que el calendario gregoriano.

México DF.- Los mayas no formaron un grupo homogéneo, cada uno poseía una organización propia, un determinado territorio y una temporalidad específica. No obstante, compartían rasgos comunes con lo cual es posible situarlos; se extendieron desde el sur de México, hasta Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. La ocupación de este amplio territorio comenzó aproximadamente desde el año 2000 a. C., conocido como periodo Preclásico. Del 250 al 900 d. C., corresponde al Clásico y del 900 al 1525 d. C., al Posclásico. Con la llegada de los españoles los mayas no desaparecieron, tanto es así que hasta nuestros días continúan habitando en la mayor parte de sus antiguos territorios. Otro rasgo es el origen de sus lenguas, las cuales provienen del protomaya hoy extinta. Aunque comparten una misma raíz, las variantes no siempre logran comunicarse entre sí. Existen entre 26 a 31 lenguas mayas y ciertos investigadores consideran a las variantes como lenguas, aunque otros no.

También llamados “Los griegos de América”, los mayas han sorprendido al mundo por sus artes, su arquitectura, ciencias, inventiva e incontables atributos de este pueblo ancestral.

También llamados “Los griegos de América”, los mayas han sorprendido al mundo por sus artes, su arquitectura, ciencias, inventiva e incontables atributos de este pueblo ancestral.Shutterstock

Los orígenes

En el Preclásico, esta civilización basó su agricultura principalmente en el maíz, realizó objetos de alfarería y entre los sitios emblemáticos de este periodo está Kaminaljuyú, ubicado en Guatemala. El esplendor máximo surgió en el Clásico; construyeron grandes ciudades con sus palacios y bóvedas voladizas o “bóveda maya”, mantuvieron guerras entre sí, incrementaron el intercambio comercial, desarrollaron una compleja escritura jeroglífica, cuyos primeros registros datan del año 250 d. C. Su numeración era vigesimal, posicional y además inventaron el cero. Los mayas junto con los hindúes fueron las dos grandes civilizaciones que lograron esta abstracción matemática, sin embargo, los mayas lo descubrieron, por lo menos, 600 años antes que en India. Su escritura contaba con tan solo tres signos: el punto (.) que equivalía a uno, la raya (—) a 5 y el cero, generalmente representado por un caracol. Con estos signos llegaron a sumar, restar, multiplicar, dividir, obtener raíz cuadrada y cúbica. Y desarrollaron un sistema calendárico mucho más preciso que el gregoriano.

También crearon diversos sistemas vinculados con el tiempo, entre ellos el Tzolkin, considerado más un oráculo que un modelo de calendario. Este sistema combinaba 20 días con 13 numerales, dando como resultado 260 días. Otro método fue el Haab año solar, que constaba de 18 meses de 20 días cada uno, dando en total 360 días más 5 días aciagos. Por consiguiente, a la unión del Tzolkin con el Haab, se le conoce como la Rueda Calendárica.

El cosmos, para los mayas, lo conformaban tres estratos: el Cielo, con 13 niveles, la Tierra y el Inframundo o Xibalbá, con nueve niveles. En la Tierra habitaban el hombre y los animales, y la ceiba, árbol sagrado, conectaba los tres espacios. El cosmos tenía cuatro esquinas, cada una representada con un color: el rojo correspondía al este, el negro relacionado con el oeste, el blanco para el norte, el amarillo vinculado al sur, y en el centro estaban los colores verde-azul. En su cosmovisión existieron y prevalecen aún diferentes dioses como el del maíz, la Luna, el fuego, la fertilidad, la muerte, entre muchos otros más. Por ejemplo, antes del periodo pre colonial estaban Chaahk dios de la lluvia o K’ihnich Ajaw relacionado al Sol, y hasta la actualidad son deidades que las podemos encontrar en el Popol Vuh libro sagrado de los mayas en donde son nombrados.

Otro elemento a destacar fue su iconografía, que plasmó guerras, rituales, gobernantes, dioses y fechas conmemorativas, exponiendo su alta calidad técnica y estética. Y crearon el color azul maya y verde maya, que pueden apreciarse en la acrópolis de Ek’ Balam y el templo de la serie inicial de Chichén Itzá, ambos en Yucatán.

Zona Arqueológica de Chichén Itzá.

Zona Arqueológica de Chichén Itzá.Shutterstock

El orden social y la mujer

Los mayas vivieron en sociedades estratificadas: los gobernantes y la nobleza tenían poder por derecho divino; en una segunda escala estaban los sacerdotes, los jefes guerreros, mercaderes, burócratas, escribanos, artistas y arquitectos. Por último, los agricultores, pescadores, artesanos y cazadores, quienes a diferencia de los anteriores, vestían de forma sencilla y vivían en chozas.

¿Qué sabemos de las mujeres? Realizaron actividades relacionadas con el hogar, en la preparación de alimentos, cuidado de la familia, en la siembra del maíz, en la partería y en la celebración de rituales. También tejieron, el cual era considerado como un acto divino otorgado por la diosa Ixchel, vinculada a la Luna, la procreación y las aguas. Por su parte, las nobles tenían el poder de transmitir a su esposo o hijos el derecho de gobernar, por lo que fueron portadoras de alianzas políticas, económicas y sociales. Su poder era tanto fáctico como simbólico. Algunas de estas mujeres fueron Une Balam de Tikal, la Señora Yoh Ik Nal o la Señora Seis Cielo, originaria de Dos Pilas, Guatemala. A esta última, en las inscripciones, se le reconoce su papel decisivo en importantes victorias militares, pisoteando a cautivos de guerra y en celebraciones religiosas. También aparece personificando al dios del maíz y portando una barra ceremonial bicéfala, como símbolo de poder. Ella fue la madre de K’ahk’ Tiliw Chan Chaak, quien asumió el trono de Naranjo ubicado en Petén, Guatemala, con tan solo cinco años de edad, en 693 d. C. Esta ciudad fue una de las más relevantes y ricas de su época. Otra mujer fue Sak K’uk’, madre de K’ihnich Jannab’ Pakal mejor conocido como Pakal el gobernante más famoso de Palenque del siglo VII. Cuando él asumió el poder tenía 12 años de edad. En la lápida oval del palacio quedó registrado que la madre entregó al hijo un elaborado tocado. Es decir, ella otorgó el poder al gobernante y no el padre. También en la inscripción aparece Sak K’uk’ sentada en el suelo, recalcando de esta manera que nunca ostentó un título en el gobierno. No obstante, está bellamente ataviada personificando al dios del maíz, quien simbólicamente guarda relación con el sustento de la vida.

Templo del Gran Jaguar (Parque Nacional de Tikal, Guatemala), edificio funerario erigido para el gobernante maya Jasaw Chan K’awil, periodo Clásico Tardío.

Templo del Gran Jaguar (Parque Nacional de Tikal, Guatemala), edificio funerario erigido para el gobernante maya Jasaw Chan K’awil, periodo Clásico Tardío.Shutterstock

El colapso maya

Casi al concluir el Clásico, muchas de las ciudades fueron abandonadas, por ejemplo, la de Palenque y Tikal; hasta la actualidad existen diversas hipótesis sobre este despoblamiento y, de manera general, a este suceso se le conoce como el colapso maya. Finalmente, en el Posclásico, los mayas habitaron principalmente en las zonas montañosas, y durante la Colonia fueron sometidos.

Otra característica de los mayas fue su escritura que plasmaron en códices, piedras, huesos, murales, dinteles de madera y cerámica. Los códices fueron elaborados con corteza de árboles, encima ponían una capa de cal y al final los escribas plasmaban la información. Desafortunadamente, los códices en su mayoría fueron quemados o destruidos, por ejemplo, Diego de Landa mandó a quemar cientos de ellos en Yucatán, en el año de 1562. Y en otros casos, estos documentos perecieron ante el clima y el tiempo. Entre los códices que sobrevivieron y han llegado hasta nuestros días están el Dresde, París y Madrid resguardados en estas ciudades y de donde toman el nombre, todos son originarios de Yucatán y elaborados en el Posclásico. De manera general, abordan temas relacionados con el calendario, eventos religiosos, adivinación, astronomía, la siembra y cosecha de plantas. Finalmente, se encuentra el Códice Maya de México, antes Grolier, mismo que fue elaborado entre 1021 y 1152 d. C., y descubierto en la época de los sesenta del siglo pasado. Actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia, CDMX.

A pesar de la destrucción de Diego de Landa, a él le debemos el primer registro de glifos mayas relacionados con el alfabeto latino, el cual puede consultarse en su libro, Relación de las Cosas de Yucatán. Aunque presenta errores, lo cierto es que aportó información relevante para el estudio y desciframiento de la escritura maya, que inició en el siglo XIX y continúa hasta nuestros días.

Al inicio, los epigrafistas propusieron que la base de la escritura maya era logográfica, es decir, la mayoría de los glifos representaban palabras. Otros especialistas, en cambio, proponían que era fonética. Hoy sabemos que se usó tanto la base logográfica como la base fonética.

Máscara funeraria elaborada en jade, de Pakal, soberano de Palenque, Chiapas. (Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México).

Máscara funeraria elaborada en jade, de Pakal, soberano de Palenque, Chiapas. (Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México).Shutterstock

Escritura y literatura

Los escribas formaron parte de una alta casta social nombrados como aj tz’ib, cuyo significado se traduce como “el que escribe o pinta”. En diversos objetos los amanuenses aparecen realizando su actividad, pero también se les representó por un conejo con un pincel en la mano o, por ejemplo, en el Códice Madrid, el dios Itzamná el dios viejo, omnipresente y asociado al caimán fue detallado con un pincel y un tintero. Los clérigos españoles reconocieron la valorización que los mayas tenían sobre la escritura, de tal suerte que, para lograr su evangelización, les enseñaron a escribir con caracteres latinos. Lo anterior, permitió a los mayas escribir sus mitos, historias, posesión de tierras, acontecimientos cotidianos y su literatura. Dejando así su impronta para la posteridad.

Ejemplo de lo anterior son Los libros del Chilam Balam, este corpus de libros toman su particularidad del nombre del pueblo donde fueron resguardados, de tal manera que existe el de Tzimin, Chumayel, Ixil, Kaua, Tusik y el Códice Pérez, los cuales exponen acontecimientos de los mayas yucatecos y la concepción del tiempo cíclico. Igualmente, se sabe de la existencia de otros códices más de este grupo, aunque hoy tristemente desaparecidos.

Otro texto es el Popol Vuh de los mayas k’iche’ de Guatemala. Dicho texto es tanto mítico, histórico y literario. Inicia con un relato maravilloso sobre la quietud, los dioses y, de manera paulatina, se crea la Tierra con sus montañas y valles, y el agua primigenia recorre el nuevo mundo. Posteriormente, surgen los primeros seres humanos, en un inicio hechos de lodo y después de madera, más incapaces de reconocer a los dioses y, por lo tanto, son destruidos. Son los hombres de maíz quienes poblarán la Tierra. A lo largo de la narrativa, unos hermanos gemelos sortean toda suerte de obstáculos para vencer a los señores del Inframundo, el Xibalbá. Sin embargo, perecen en tal intento y son enterrados bajo un árbol muerto, el cual cobra vida. Este asombroso suceso despierta la curiosidad de una doncella del Inframundo y acude al lugar. Una vez ahí, el árbol le arroja un chisguete de saliva y queda embarazada, lo que permitirá el nacimiento de otros hermanos gemelos, quienes vencerán a los señores del Inframundo, para después convertirse en el Sol y la Luna. El Popol Vuh cautivó a artistas de la talla de Diego Rivera, Francisco Toledo, Leonora Carrington, Roberto Gonzales Goyri, entre otros, quienes plasmaron pasajes de esta obra.

Para los mayas, además de la escritura, la oralidad tuvo y tiene un papel relevante para la transmisión de su conocimiento y cultura. Por ejemplo, conciben a la tierra en su totalidad como un ser vivo: las piedras, ríos, montañas, el mar, el viento, el Sol, la Luna, las estrellas, los rayos, las plantas y los animales, así como los ancestros fallecidos y las entidades sagradas que resguardan su territorio, forman parte de una matriz viviente.

En la actualidad, hombres y mujeres mayas continúan practicando el Tzolkin y el Haab, y acuden a los cerros, la milpa o lugares importantes para realizar sus rituales. También están revitalizando sus lenguas, portando su indumentaria tradicional y protegiendo su territorio.

Colgante de jade verde, el cual emula a lo que habría sido un alto gobernante, a quien se le otorgan atributos sobrenaturales, pues la representación lo ubica emergiendo desde las fauces de una deidad.

Colgante de jade verde, el cual emula a lo que habría sido un alto gobernante, a quien se le otorgan atributos sobrenaturales.Shutterstock

Antes de concluir, comparto una pequeña muestra de la vasta producción literaria maya contemporánea. El poema se titula “El fuego”, de Humberto Ak’abal, maya k’iche’.

El fuego acuchillando

apaga la tristeza del leño

contándole

su ardiente canción.

Y el leño

lo escucha

consumiéndose

hasta olvidar que fue árbol.