LA INVERSIÓN EN CUBA, MÁS SOMBRAS QUE LUCES

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Por El Estado como tal
La Habana.- La reciente “explicación” oficial acerca del “perfeccionamiento del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación” en Cuba arroja más sombras que luces. Demasiados supuestos voluntaristas y “puntos ciegos”, siendo la parte más floja la relativa a la inversión.
Con una inversión nacional de casi 97 mil millones de pesos en 2023 en todos los sectores (un nivel de por sí insuficiente para la recuperación económica), las cifras que se anuncian de “apoyo a la ciencia y la innovación” sencillamente no son relevantes.
En términos de su peso relativo en la inversión nacional total, la “ciencia y la innovación tecnológica” es uno de los sectores más insignificantes de Cuba, con un promedio de 0,81 por ciento en la inversión total en el período 2011-2023, muy distante de la inversión turística.
La explicación oficial parte de reconocer el hecho verificable de que el peso relativo de la inversión en ciencia e innovación es insuficiente, pero luego el razonamiento se hace confuso al identificarlo como un problema de “subregistro” estadístico.
El problema con ese razonamiento oficial es que, si hipotéticamente la solución del “subregistro” estadístico lograse duplicar el peso actual, llevándolo de 0,55 a 1,1 por ciento, la ciencia y la innovación seguiría siendo uno de los 5 sectores menos relevantes en inversión innovadora.
Parece existir alguna dificultad oficial para entender la escala del déficit de inversión innovadora, la parte del tejido institucional donde esta debería concentrarse, el alto riesgo de ese tipo de inversión y la viabilidad de posibles fuentes de financiamiento.
Asumir que en Cuba se fomentaría la innovación sin un salto importante de la inversión en innovación a nivel de empresa (no solamente en centros de investigación) es un supuesto incorrecto. En un sistema económico, la empresa es el “locus” de la innovación.
Un serio problema de la visión oficial es que el financiamiento de la inversión innovadora se plantea principalmente en clave de anhelo abstracto. Un punto clave como las fuentes de financiamiento empresarial no queda claro. Las utilidades serían insuficientes.
A nivel del sistema económico, una inversión innovadora amplia, no limitada a firmas de base científica y de alta tecnología, es un proceso de largo plazo, de alto riesgo, y por tanto de muy difícil previsión en cuanto a resultados y retorno de la inversión.
No resulta convincente la noción de que un entramado de entidades, expertos y burócratas serían capaces de navegar con éxito decisiones de elevados desembolsos en condiciones de “irreversibilidad de inversión” e incertidumbre “externa”.
En su conjunto, el sistema empresarial cubano no tiene ni el cálculo económico efectivo, ni diversidad de propiedad en firmas con escala, ni el acceso a mecanismos de financiamiento descentralizados, ni el entorno competitivo necesario para que funcionen como locus de innovación.