INFLUENCERS

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Por Pucho Oroza
Varadero.- Hoy está de moda ser influencers, un término moderno, que aunque aún no está aceptado por la RAE, sí dispone de elementos en el Observatorio de Palabras, que lo define como un anglicismo usado en referencia a una persona con capacidad para influir sobre otras, en Español, una persona Influyente.
Los influencers son parte del mundo virtual de hoy, y tienen una utilidad para trasmitir mensajes, se usan mucho en campañas publicitarias para ejercer su poder en decisiones de compras, porque evidentemente, las personas que los sigan pueden verse persuadidas por las opiniones que un influencer mantenga sobre un tema en cuestión.
Recientemente ha sido noticia, triste noticia, los sucesos en la Finca de los Monos, donde hubo una gran trifulca, y que el elemento alarmante es la edad de los implicados y el nivel de violencia que se pudo ver en redes sociales. La violencia, la mala conducta y la degradación de los valores es algo que ha proliferado en los últimos tiempos. ¿Qué pasa con nuestra sociedad?
La Influencia a la juventud entra por cualquier vía, los más jóvenes suelen admirar, idolatrar, copiar a sus ídolos. Actores, deportistas, modelos, músicos, todo aquel que tiene un nivel de visibilidad ya sea por sus habilidades, trabajo o dones, forman parte del círculo que influencia a la juventud.
No hay que temerle al «reparto», Reguetón o género urbano, ni a ningún género o manifestación artística en general, ni mucho menos excluir, censurar o recluir a nadie, no sería justo en una sociedad que se jacta de inclusiva, pero hay que estar atento a los mensajes. Buena parte de los artistas son líderes de opinión para una buena parte de la juventud, sus temas, su obra, su trabajo son replicados en cualquier lugar y hora, muchos se jactan de tener millones de vistas en Youtube y redes sociales; entonces, tienen que tener mucho cuidado, tanto en la estética como en el mensaje que lanzan y en su modo de expresarse y comportarse en la sociedad. Pues, quieran o no, son influencers.
Hace poco veía un vídeo clip en Redes titulado Erukemban, una oda a la violencia en toda su magnitud, unos 15 días atrás el «Inicio del Verano», en Varadero, fue más viral por las lamentables y vergonzosas imágenes en redes del altercado entre dos miembros del género que por la diversión que generó o la promoción del destino turístico. No hace mucho la TV Nacional tuvo que ofrecer disculpas por transmitir un evento donde sonó a todo pulmón, a teatro lleno, un tema premio a la vulgaridad.
No existe un tamaño adecuado para que una persona sea considerada un influencer. Puede tener decenas de millones de seguidores, o puede tener solo unos pocos cientos. Ser influyente, más que un cargo o un trabajo tiene una responsabilidad social inestimable. No estoy en contra del género urbano, ni de los influencers, porque como en la vida, los hay buenos y los hay detestables, pero vivir la agonía de los padres de esos muchachos el otro día, y de una sociedad que poco a poco sueña menos, creo, no es necesario, ni justo.
Hagamos más el amor, buena música y mensajes optimistas que la guerra. Influencers, ustedes tienen el Don, úsenlo correctamente.